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Mundiales y dorsales

La historia de los mundiales es también la historia de los dorsales de sus estrellas. Durante el siglo XX, eran 22 los jugadores que cada seleccionador podía elegir para la cita mundialista, cantidad aumentada a 23 en el primer campeonato del siglo XXI. En El Revulsivo somos más de fútbol de antaño, por lo que vamos a elaborar una lista del 1 al 22 con los nombres del que, a juicio de quien escribe estas líneas, está más identificado con el número en cuestión. La convocatoria contará con posibles alternativas para los dorsales más disputados.

1 YASHIN. El mejor portero de todos los tiempos. El soviético no ganó el Mundial que Maier, Zoff, Buffon o Casillas sí conquistaron, pero sí obtuvo un meritorio cuarto puesto en 1966. Tampoco fue el guardameta con más participaciones. Sus cuatro presencias (1958, 1962, 1966 y 1970) son superadas por las cinco del mexicano Carbajal (1950, 1954, 1958, 1962 y 1966), pero nadie está capacitado para arrebatarle el 1 a la Araña Negra. Punto.

2 CAFÚ. Si no el número por excelencia del lateral derecho, sí el más relacionado con ese puesto. El brasileño es además el único futbolista que ha disputado tres finales consecutivas (1994, 1998 y 2002), ganando la primera y la tercera. Un 2 mucho más sorprendente fue el que lució Ardiles en Argentina ’78, pues los integrantes de la Albiceleste se numeraban por orden alfabético y a este mediocampista ofensivo le tocó esa camiseta (en España ’82 le asignarían el 1).

3 MALDINI. No siempre fue su dorsal en la Azzurra. Lo llevó en 1998 y 2002, pero no cuando quedó subcampeón en 1994 (tenía el 5) ni al debutar en la Copa del Mundo en 1990 (usó el 7, infrecuente para un lateral izquierdo). Aun así, el 3 es el que mejor representa a esta leyenda mundialista. Los germanos Breitner y Brehme también lo portaron, al igual que el español Piqué.

4 BECKENBAUER. Como muchos veteranos, no siempre se le identificó con el mismo número. De hecho, cuando se proclamó campeón como local en Alemania Federal ’74, su zamarra tenía bordado el 5. Pero la imagen por antonomasia del Káiser es la de su brazo en cabestrillo en las semifinales de México ’70, y ahí su dorsal era el 4. El mismo que aquel año decoraba la espalda del brasileño Carlos Alberto, y que muchos años más tarde acreditaría al francés Vieira.

5 PUYOL. Tiburón se ganó la eternidad con su testarazo a Alemania en Sudáfrica 2010. Ya había apuntado maneras cuatro años antes con una espectacular ruleta y una asistencia frente a Ucrania, y otro cuatrienio atrás se había estrenado como mundialista con España. En las tres citas vestía con idéntico número, el mismo con el que se desempeñaban el galo Blanc y el italiano Cannavaro.

6 INIESTA. En el Barça, el suyo era el 8 y el 6 de Xavi. En La Roja, se los intercambiaban. Y con ese atuendo, un chaval de Fuentealbilla saltó al Olimpo en la final de 2010. Bobby Moore, Baresi y Roberto Carlos fueron otros propietarios de ese dorsal, pero ninguno de ellos marcó en un Mundial -ni probablemente en su vida- un gol que se pueda comparar al de Andresito. Hechos.

7 GHIGGIA. El Maracanazo no puede faltar en ningún relato de historia de los mundiales, y quien lo perpetró era un uruguayo con el 7 al espinazo. Fue el primero en silenciar el coliseo carioca, décadas antes de que lo hicieran Frank Sinatra y Juan Pablo II. Beckham y Cristiano Ronaldo no llegaron a tanto, aunque sí Schweinsteiger, que se ganó su estrella -pero sin marcar- en el mismo escenario que Ghiggia. Mención especial para el 7 de España: El Guaje Villa.

8 SÓCRATES. Brasil no ganó el Mundial de 1982, pero sí el corazón de los amantes del fútbol. Y El Doctor fue uno de los artífices de que aquel legado permanezca vivo. Otro 8 que no salió campeón, pero sí ganó una Bota de Oro, fue el búlgaro Stoitchkov en 1994. Aunque el 8 más llamativo es sin duda el que lució uno de los integrantes de la Naranja Mecánica, Jongbloed, que se ganaba el jornal como portero de la subcampeona en 1974 y 1978.

9 RONALDO. Son muchas estrellas las que se han ataviado con este número, uno de los más icónicos del balompié: Seeler, Charlton, Hugo Sánchez, Völler, Butragueño, Batistuta… Mucho gol en sus botas pero, cuando se habla de olfato goleador, nadie como El Fenómeno. Quince dianas, repartidas entre 1998, 2002 y 2006, son motivo suficiente para que nadie le tosa. El dorsal es suyo y nada hace presagiar que vaya a dejar de serlo.

10 MARADONA. Algunos dirán que el 10 es de Pelé. Otros templarán gaitas y propondrán Pelé/Maradona. Pero hay que mojarse. O Rei ganó tres mundiales frente a uno del Pibe, mas nadie se ha tatuado el 10 en la piel tan vivamente como D10S, el astro argentino. Platini, Kempes, Zico, Matthäus, Lineker, Valderrama, Zidane, Totti y Ronaldinho fueron otros futbolistas de diez. También Messi, aunque la sombra del Pelusa es demasiado alargada.

11 KLOSE. Su número no es el del delantero centro, pero sus cinco goles en 2002, otros tantos en 2006, cuatro en 2010 y dos en 2014 suman dieciséis y lo elevan a Pichichi de los mundiales. Razón de más para que el 11 que siempre llevó tenga prioridad sobre los de Romario, Rummenigge y Riva, tiradores certeros, pero no tanto. Y no nos olvidemos del carrilero Capdevila, que no marcaba goles, pero tiene un Mundial más que los dos últimos aludidos.

12 GOYCOCHEA. Habrá que tener un portero suplente, ¿no? Así empezó este arquero argentino en Italia ’90, pero la lesión de su compañero Pumpido le dio la titularidad. Llegaría a la final tras lucirse en las tandas de penaltis de cuartos y semifinales. Otros famosos con el 12 son los franceses Giresse y Henry.

13 MÜLLER. Por supuesto, hablamos de Gerd. Entre 1974 y 2006 fue, con catorce tantos, el máximo goleador de las citas mundialistas. Lo destronó el 9 de esta lista, y a este, el 11. Pero ninguno de los dos logró lo que Torpedo: diez goles en un sólo Mundial, en su caso, el de 1970. Otro apellidado igual pero sin mediar parentesco, Thomas Müller, intentó emularlo, dorsal incluido. De momento, lleva diez goles. Sin tanta capacidad rematadora, pero digno de rememorar su 13 a la espalda, tenemos a Neeskens.

14 CRUYFF. Los mitos suelen elegir el 9 o el 10, pero el símbolo del Fútbol total, rebelde sin importar la causa, prefirió impregnar de leyenda un número aparentemente anodino como el 14. El Flaco no consiguió que Holanda se llevara la Copa del Mundo a casa, pero sí que quienes disfrutaron del campeonato de 1974 comprendieran que en la derrota también puede haber belleza. Tardelli, Xabi Alonso y Mascherano fueron otros 14, pero nunca estuvo tan claro a quién le pertenece una camiseta.

15 THURAM. El zaguero francés fue profeta en su tierra en 1998, tanto que sus dos goles en la semifinal sirvieron de antesala al título. Volvería a disputar una final, pero con peor suerte, en 2006. Se queda con el 15 porque Ramos jugó una final menos que él, y no vio puerta en los mundiales.

16 REP. Uno de los neerlandeses que encadenaron el doble subcampeonato mundial (1974 y 1978). Busquets (2010) y Lahm (2014) tuvieron mejor fortuna, pero en El Revulsivo se valora lo vintage, y más si se trata de la Naranja Mecánica.

17 MANDZUKIC. A estas alturas de la numeración, es difícil que jugadores de renombre se disputen las cifras de su elástica. El croata, con fecha 15/06/2022, es vigente subcampeón del Mundo. Suyo es el 17.

18 KLINSMANN. Muy difícil hallar otro 18 con más batallitas mundialistas que contar que este delantero teutón, campeón en 1990.

19 GASCOIGNE. No podía faltar un inglés en la lista. Antes de echarse a perder en todos los sentidos, tuvo tiempo de deslumbrar en Italia ’90, donde el equipo del 18 lo privó de jugar la final.

20 ROSSI. Seis goles en tres partidos (tres a Brasil, dos a Polonia y uno en la final a Alemania Federal) explican por qué una Italia que empezó con muchas dudas su andadura en España ’82 acabó proclamándose campeona. Eterno Paolo.

21 PIRLO. Un centrocampista sublime al que nunca se le valorará lo suficiente. En 2006, cuando su clase fue vital para que la Azzurra lograra el tetracampeonato, la autoridad ¿competente? prefirió entregarle el Balón de Oro a su compañero Cannavaro. ¿Hoja de reclamaciones?

22 NAVAS. Su carrera conduciendo el balón instantes antes del Iniesta de mi vida bien vale un hueco en esta convocatoria.

3 Responses

  1. Avatar
    Tomas Gil

    Magnifico el Doctor Sócrates en 1982. Nos hizo disfrutar mucho. Creo recordar ver semifinal en tu casa, pero no estoy seguro del todo.
    Junto con Cruyff de lo mejor de la lista.

    1. Avatar
      elrevulsivo

      Muchas gracias, Tomás. Ningún 8 como el Doctor Sócrates (aunque es llamativo el que lucía Jongbloed, portero de la Naranja Mecánica). En cuanto al 14, nunca ha estado más claro a quién le pertenece un dorsal mundialista.

  2. Pingback : Reivindicación de Italia ’90 – EL REVULSIVO

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