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Italia-España: la Roja, frente a su maldición contra equipos anfitriones

Hoy regresa el fútbol de selecciones -el mejor de lo que va de año, con la Eurocopa del pasado verano como prueba- con las semifinales de la Liga de las Naciones. Italia, actual campeona de Europa, ejercerá de anfitriona en un torneo que también disputarán Francia, Bélgica y España. Esta noche se verán las caras la Roja y la Azzurra en la primera semifinal, que supondrá una reedición de su choque en la semifinal del último Europeo, ganada en los penaltis por los italianos.

Las estadísticas a las que los medios están prestando atención subrayan los 37 partidos sin perder que ha encadenado la Nazionale desde 2018. Un dato importante, mucho más que el otro destacado por la prensa, que señala la última victoria conseguida por el equipo español en suelo italiano. Sucedió en 1971, en un partido amistoso que concluyó con 1-2.

Olvidan los principales diarios una estadística que siempre deberían tener presente, porque ha marcado y sigue marcando el rendimiento del equipo español en torneos oficiales: España nunca ha sido capaz de derrotar a la selección del país organizador.

Y precisamente esa maldición comenzó en Italia, sede del Mundial de 1934. Los españoles cayeron eliminados en cuartos de final ante los locales, aunque en descargo de los Zamora, Lángara, Quincoces y compañía es de justicia denunciar el escándalo arbitral que permitió el pase a semifinales de los transalpinos, en el que influyó la alargada mano de Mussolini. El partido concluyó con empate a un gol. Sólo 24 horas después se jugó el desempate, con victoria casera por 1-0.

En 1950 fue Brasil quien acogió la Copa del Mundo. España hizo un buen papel, alcanzando la liguilla final, pero un contundente 6-1 sufrido ante los anfitriones en esa última fase -sumado a una derrota ante Suecia y un empate frente a Uruguay– la relegó al cuarto puesto del campeonato.

La selección tardaría más de medio siglo en vérselas con una selección organizadora, en una jornada de furia e indignación. Sucedió en el Mundial de 2002, que tuvo a Corea del Sur entre sus dos sedes. Dos goles legales anulados y unas cuantas decisiones polémicas favorables a los surcoreanos fueron el resumen de aquella jornada aciaga, que acabó con empate a cero y derrota española en los penaltis.

El de Rusia 2018 fue el último tropiezo de la Roja frente a un equipo anfitrión en una fase final. En un flojo partido de los españoles, los rusos se impusieron en ese duelo de octavos de final a los penaltis tras haber concluido con 1-1 el tiempo reglamentario.

El currículum español en la Eurocopa tampoco luce resultados positivos ante equipos organizadores. En Italia 1980, una igualada a cero con los azzuri en primera fase; en Francia 1984, derrota ante les bleus en la final (2-0); en Alemania Federal 1988, otro 2-0 en contra, esta vez frente a los germanos en fase de grupos; en Inglaterra 1996, empate sin goles con los británicos en cuartos de final y eliminación en la tanda de penaltis; y en Portugal 2004, los lusos se impusieron a sus vecinos ibéricos por 1-0 en el último partido de la primera fase. Cabe destacar que España ni siquiera ha podido hacer subir un gol al marcador en ninguno de sus duelos contra selecciones organizadoras de la Eurocopa.

La maldición de los españoles frente a los anfitriones se extiende incluso a la Copa Confederaciones 2013, en cuya final sucumbió 3-0 ante la local Brasil.

Sin embargo, Italia sí ha cosechado importantes victorias frente a equipos organizadores. En 1938 ganó su segundo Mundial tras haber eliminado en cuartos a la anfitriona Francia. Cuarenta años después, en Argentina 1978, venció en primera fase a la albiceleste. Pero su victoria a domicilio más destacada fue el 0-2 que le endosó a Alemania en el Mundial 2006, en una brillante semifinal disputada en Dortmund. En la Eurocopa también han tenido buenas experiencias frente a anfitriones, como su triunfo a los penaltis frente a Países Bajos en las semifinales de 2000 o la reciente final de 2021 contra Inglaterra, también desde los once metros tras haber terminado el choque igualados a uno. Aunque no es momento de analizar el buen hacer de los italianos como visitantes. Hoy son locales, luego mejor diseccionar su rendimiento como tales.

Italia ha organizado los mundiales de 1934 y 1990 y los Europeos de 1968 y 1980. Salió campeona mundial en 1934 y europea en 1968, mientras que en la Eurocopa ’80 tuvo que conformarse con un cuarto puesto y en el Mundial ’90 con las semifinales. Ahora bien, hay un dato fundamental a resaltar, y es que la Azzurra, como selección organizadora, nunca ha perdido un partido dentro del tiempo reglamentario. Fueron los penaltis los que certificaron la derrota.

Vayamos por orden cronológico. En el Mundial ’34 eliminó en octavos a Estados Unidos (7-1), en cuartos a España (1-1 y 1-0), en semifinales a Austria (1-0) y en la final a Checoslovaquia (2-1). En la Eurocopa ’68 pasó a la final tras concluir 0-0 la semifinal frente a la URSS y decidirse el finalista mediante el lanzamiento de una moneda. No es broma. La final contra Yugoslavia también terminó con empate (1-1), pero esta vez se dilucidó el título mediante un sistema más justo: la repetición del partido dos días después (2-0 para los locales).

En la primera fase de la Eurocopa ’80, los anfitriones italianos empataron sin goles con España y Bélgica y derrotaron 1-0 a Inglaterra. Estos resultados la llevaron a jugar el partido por el tercer puesto contra Checoslovaquia, que finalizó con 1-1 y victoria visitante por penaltis. Y en el Mundial ’90 los azzurri disputaron sus cinco primeros partidos en el Estadio Olímpico de Roma, en los que no encajó un solo gol: 1-0 contra Austria, mismo resultado ante EEUU, 2-0 a Checoslovaquia, igual marcador frente a Uruguay y 1-0 contra Irlanda. La semifinal se disputó en Nápoles, y allí los italianos tuvieron que doblar la rodilla ante la Argentina de Maradona. Eso sí, en los penaltis. El tiempo de juego había concluido con empate a uno. En el duelo por el tercer puesto, los locales se consolaron con un 2-1 sobre Inglaterra.

Todos los partidos recordados señalan que esta noche España se enfrenta no sólo contra unas estadísticas abrumadoramente favorables a Italia, sino también contra el propio pasado de la Roja.

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