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España-Italia, el clásico de la Eurocopa

Hasta la tarde del 22 de junio de 2008, las selecciones de fútbol de España e Italia se habían enfrentado solamente en dos ocasiones en fases finales de la Eurocopa, un torneo que lleva disputándose desde 1960. Pero después de la edición de 2016, los duelos se habían elevado hasta los seis. Esa cantidad convirtió los choques entre la Roja y la Azzurra en el partido más repetido de la competición continental, un clásico que esta noche aumentará hasta el séptimo con la esperada semifinal de la Eurocopa 2020 -o 2021, denominación que también debe aceptarse como válida.

Para la afición española, un enfrentamiento contra Italia siempre significa evocar el codazo de Tassoti a Luis Enrique en los cuartos de final del Mundial de 1994. Sin embargo, aquel suceso que tuvo al actual seleccionador español como víctima no va a tener el menor protagonismo en este artículo, pues va a centrarse exclusivamente en la Eurocopa y en narrar cada uno de los episodios en los que españoles e italianos se han visto las caras en la historia de este campeonato.

El punto de partida está en 1980, una edición organizada por Italia. Aquella fue la primera vez que el formato incluyó una fase de grupos -entonces eran sólo dos, con cuatro selecciones cada uno- y ambos combinados nacionales coincidieron en esa primera fase. Era la primera jornada y tanto Arconada como Zoff mantuvieron la puerta a cero. Ni Quini ni Satrústegui por un lado, ni Bettega ni Graziani por el otro, fueron capaces de mover el marcador del Giuseppe Meazza de Milán. Por primera y única vez, el campeón de cada grupo alcanzaba directamente la final, y no fue el caso para ninguno de ambos contendientes.

Pasaron ocho años y en la primera fase de Alemania Federal 1988 italianos y españoles volvían a quedar encuadrados en el mismo grupo. Esta vez sí hubo quien viera puerta, concretamente Vialli, a quien Mancini, hoy técnico azzurro, acompañaba en la delantera transalpina. Un 1-0 que obligó a la España de la Quinta del Buitre a jugarse la clasificación para semifinales -los dos primeros de grupo las alcanzaban- en la última jornada frente a la anfitriona. No pudo ser.

Hubo que esperar veinte años para que la Roja, con Luis Aragonés al mando, tuviera una oportunidad de vendetta. En la Eurocopa de Austria y Suiza 2008, los cuartos de final serían el escenario del tercer asalto italo-español. Otra vez sin goles, como en el primero, pero en esta ocasión con la tanda de penaltis como solución. Iker Casillas, que ya en el tiempo reglamentario había detenido milagrosamente con el pie un tiro envenenado de Camoranesi -de lo que, sorprendentemente, poco se habla en España-, ascendió al santoral de la Selección interceptando en la tanda los disparos de De Rossi y Di Natale. Junto a la inspiración de San Iker, los aciertos de Villa, Cazorla, Senna y Cesc Fàbregas desde los once metros rompieron la maldición española en los cuartos de final. Nunca antes un combinado español había superado esa barrera, ni en la Eurocopa ni en el Mundial.

Y llegó 2012. En el anterior duelo hispano-italiano, la Roja había tomado una carrerilla imparable, que la había llevado a conquistar del tirón Euro 2008 y Mundial 2010. La Eurocopa que ahora acogían Polonia y Ucrania era el más difícil todavía para la España del tiki-taka, que no deseaba tener fecha de caducidad. El sorteo deparó un cuarto enfrentamiento entre la Selección y la Nazionale en una fase final europea, nuevamente en primera ronda. Vicente del Bosque alineó un once que pocas semanas más tarde haría historia: Casillas; Arbeloa, Ramos, Piqué, Jordi Alba; Busquets, Alonso; Xavi, Iniesta, Silva; y Cesc como falso nueve. Del lado azzurro, Cesare Prandelli escogió a: Buffon; Chiellini, De Rossi, Bonucci; Giaccherini, Marchisio, Pirlo, Motta, Maggio; Cassano y Balotelli. La Roja venía de ganarlo todo, y además de proclamarse campeona del Mundo en Sudáfrica sin haber encajado un solo gol en los partidos de eliminatoria directa. Esa racha acabó cuando Di Natale, en el segundo tiempo, adelantaba a los italianos. Sin embargo, apenas tres minutos más tarde, Cesc igualaba el marcador, que ya no se movería. Era la primera vez que la España del tiki-taka reaccionaba a un marcador adverso en una fase final de un torneo. La última vez que un rival le había atizado primero -Suiza en el primer partido del Mundial 2010-, el conjunto español no había sido capaz de recobrarse del golpe. Aparte, hubo otra noticia a destacar: el tanto de Cesc fue el primero que España le marcó en juego a Italia en la historia de la Eurocopa. A la cuarta había ido la vencida.

Vencer y convencer. Para ambas cosas hubo que esperar a que españoles e italianos volvieran a citarse. Y no hubo que aguardar años, sino semanas: las tres que habían transcurrido entre el 10 de junio de 2012, fecha del citado 1-1, y la final de la Eurocopa, el siguiente 1 de julio. España repitió el equipo del primer combate. Italia, por el contrario, cambió algunos nombres: Abate, Barzagli y Montolivo sustituyeron a Giaccherini, Motta y Maggio. La jugada no le pudo salir peor, porque el vendaval español fue imparable. A los 14 minutos, Silva ya había golpeado a los azzurri con un certero cabezazo, y Jordi Alba, poco antes del descanso, ponía el 2-0 en el luminoso. La segunda parte fue un recital de los de Del Bosque y un querer y no poder para los de Prandelli, que en los últimos minutos sufrieron otros dos zarpazos de Torres y Mata. El 4-0 definitivo fue el resultado más abultado de todas las finales de la Eurocopa.

Cuatro años más tarde se disputó el sexto España-Italia de la historia de la competición, que hoy pasará a ser el penúltimo de sus desafíos. Para entonces, la situación había cambiado considerablemente. Se jugaban los octavos de final de Francia 2016, a los que la Roja llegaba en un claro declive que la Azzurra supo aprovechar. Un tanto de Chiellini en el minuto 33 y otro de Pellè ya pasado el 90, cuando los españoles buscaban a la desesperada la prórroga, dieron el pase a cuartos a los entonces pupilos de Antonio Conte.

Esta noche veremos sobre el césped de Wembley a algunos supervivientes de aquellas batallas. En 2016, España ya contaba con varios de los integrantes de la convocatoria para la presente Eurocopa. De Gea, ahora suplente, era entonces el guardameta titular. También lo fue aquel día Morata, al igual que Jordi Alba y Busquets, el actual capitán. Y Azpilicueta, Koke y Thiago vivieron desde el banquillo el amargo trago de la eliminación. De la parte transalpina, Bonucci, Chiellini y Florenzi fueron tres de los hoy presentes en la Nazionale que formaron de inicio en el choque de hace cuatro años. También tuvo minutos Insigne, mientras que Immobile y el portero suplente Sirigu no llegaron a vestirse de corto.

Busquets y Jordi Alba son los dos únicos supervivientes del éxito español en la Eurocopa 2012, al igual que a Chiellini y Bonucci les tocó sufrir bajo la apisonadora del tiki-taka. Chiellini incluso fue titular en los cuartos de final de 2008, con lo que en total ha estado presente en cuatro España-Italia, que serán cinco si Mancini cuenta hoy con este veterano que pronto cumplirá 37 años.

Como posdata, un reto para quienes crean que ha habido otros partidos de Eurocopa más repetidos que el España-Italia. Alemania, otra veterana del campeonato, ha reeditado muchos duelos, pero ninguno tantas veces como el hispano-italiano. Los germanos se han medido hasta en cinco ocasiones a tres rivales: Checoslovaquia/República Checa (1976, 1980, dos veces en 1996 y 2004); Países Bajos (1980, 1988, 1992, 2004 y 2012) y Portugal (1984, 2000, 2008, 2012 y 2021). Los siete enfrentamientos que hoy sumarán Italia y España disipan cualquier duda sobre cuál es el clásico de la Eurocopa.

3 Responses

  1. Avatar
    Manuel

    Hola Manuel

    No entiendo lo de que nunca antes un combinado español había pasado de cuartos. ¿Es porque no había cuartos en la eurocopa ganada o la de la final del 84?

    1. Avatar
      elrevulsivo

      Hola, Manolo. Exacto, en la Eurocopa 84 no había cuartos de final, pues sólo la jugaban ocho selecciones repartidas en dos grupos de cuatro. Las dos primeras de cada grupo pasaban directamente a semifinales. En cuanto a la de 1964, su formato era distinto. La fase final la disputaban sólo cuatro selecciones. Para clasificarse a esa fase final, había que disputar eliminatorias a doble partido (en casa de uno y en casa del otro) y al final, cuando ya quedaban sólo cuatro, se les juntaba en uno de esos países (por ejemplo, España en 1964) y disputaban a partido único semifinales y final. Ese formato estuvo vigente en las primeras ediciones (de 1960 a 1976). En 1980, se jugó por primera vez una fase final con dos grupos de cuatro equipos. Con algunas pequeñas variaciones, siguió así en 1984, 1988 y 1992, y ya en 1996 la fase final la disputaron 16 selecciones repartidas en cuatro grupos de cuatro. Y desde 2016 son 24 selecciones en seis grupos de cuatro. Gracias por comentar 😉⚽

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