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Países Bajos o Guantánamo: las selecciones monocolor

Muchos amantes del fútbol, especialmente los del de antaño, están indignados con la imposición de llamar a Países Bajos por su nombre, es decir, Países Bajos. Nos acostumbramos -y nos acostumbraron- a llamarlo Holanda, que no es más que una parte de ese Estado, y ahora cuesta habituarse a una denominación tan larga, de dos palabras y cinco sílabas, para referirse a los tulipanes. Pero a mí lo que me molesta de Holanda (con perdón), no es que por fin se diga correctamente el nombre de la selección, sino que en esta Eurocopa 2021 -o 2020, aquí tenemos otra muestra de desacuerdo- la Oranje haya renunciado a su equipación habitual, la histórica, con su camiseta naranja y su pantalón blanco. En su lugar, los pupilos de Frank de Boer visten de un único color, naranja -ignoro si llegará a mecánica-, con el que los jugadores, más que evocar a Cruyff, recuerdan a los presos de la cárcel de Guantánamo.

Estas líneas no constituyen una crítica centrada en el combinado neerlandés, pues su equipo nacional no es el único de los participantes en el Europeo que apuesta por atuendos monocolor tan contrarios al fútbol de siempre y que, lamentablemente, parecen muy del agrado de la UEFA. No hay ninguna objeción a que Bélgica vista por completo de rojo, al ser ese su color. Ni a que Suecia salga al césped de La Cartuja totalmente de amarillo, dado que su rival era España, cuyo pantalón azul podría confundirse con la misma prenda de igual color de la vestimenta titular del conjunto nórdico. Sin embargo, sí hay reparos, y muchos, a que unas cuantas selecciones estén dejándose en la taquilla sus colores representativos para dar paso a la dictadura monocolor.

Inauguró la Eurocopa el Turquía-Italia, en el que la Azzurra dejó de serlo para vestir sólo de blanco. Los turcos jugaron de rojo, color que en modo alguno se confunde con el azul italiano. ¿Era necesario ese blanco inmaculado? ¿Es que vivimos en la época de la televisión en blanco y negro?

Algunos opinan que los duelos monocolores son una copia de la UEFA a la NBA. Lo desconozco. Lo que sí tengo claro es que siempre vi a Inglaterra con una camiseta blanca y un pantalón azul, que cambiaba de tonalidad según qué torneo. Ahora, los pross van de blanco de la cabeza a los pies, y en su grupo, el D, sus vecinos de isla, los escoceses, también se han sumado a la moda imperante, vistiéndose por completo de azul oscuro, en lugar de mantener su tradicional pantalón blanco. Sin salir de ese grupo, Croacia se atavió por entero de negro frente a una República Checa que se le opuso íntegramente de blanco. La camiseta titular croata es la ajedrezada blanca y roja, una una de las más llamativas del Viejo Continente; la checa, roja. ¿Alguien podría explicar a qué se debe que ninguna de las dos se estrenase en esta Eurocopa con sus colores nacionales?

Saltemos al grupo F, el de la muerte. Francia y Alemania abrieron las hostilidades, por supuesto sin los colores que las han hecho reconocibles durante décadas. Los galos, que de toda la vida han reflejado la bandera de su país con su camiseta azul, sus pantalones blancos y sus medias rojas, esta vez salieron a la palestra con pantalón azul, mientras que a los germanos se les subió la fiebre monocolor y se uniformaron de blanco, sin el pantalón negro que los define.

Ha habido otros combates unicolor. No podía faltar en el grupo de los muy naranjas Países Bajos, a los que se enfrentó Austria en la segunda jornada vestida de negro. Peor había sido unos días antes el modelito lucido por los centroeuropeos frente a Macedonia (del Norte, no enfademos a la ausente Grecia), que habían acompañado a sus camisetas negras con unos esperpénticos pantalones verde aguamarina. Por fortuna, en su último choque los austriacos al fin recuperaron su rojo y blanco titular para medirse a la amarilla Ucrania.

Y se nos quedan en el tintero más casos, muchos más, de enfrentamientos entre combinados monocolores. Incluyendo a España, que de arriba abajo de blanco obtuvo el pase a octavos frente a la azul Eslovaquia. Ahora bien, para su próxima cita, contra Croacia, merece la pena recordar que el blanco no suele darle buenos resultados a la Roja. Recordemos de qué color vestía cuando Italia la eliminó del Mundial 1994. Y cuando Nigeria la derrotó cuatro años más tarde. Y cuando Portugal la apeó de su Eurocopa en 2004. Y en la debacle ante Países Bajos en el Mundial 2014. Y también cuando, en la Eurocopa 2016, la propia Croacia le arrebató el primer puesto del grupo y forzó al equipo español a enfrentarse -y perder- en octavos de final contra Italia vistiendo igualmente de… blanco y en botella.

Frente al régimen monocolor, no deja de tener cierta justicia poética que el mejor partido de lo que va de la presente Eurocopa lo disputaran Portugal y Alemania (2-4), vistiendo los primeros de camiseta roja y pantalón verde, y los segundos, con camiseta blanca y pantalón negro. Es decir, con sus atuendos titulares, sus equipaciones históricas. Un respeto a la historia que se agradece entre tantos cambios sin sentido que impone el fútbol moderno.



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