Home > Análisis > Golito de… Nolito

Isto vai de corazón rezaba el lema de la última campaña de abonados en Casa Celta. Este corazón se volvió más celeste que nunca gracias a la vuelta a casa de jugadores como Denis Suárez, Santi Mina, Rafinha Alcántara o Pape Cheikh. El proyecto se mostraba ambicioso, pero rápidamente comenzaron a verse las costuras de un equipo errático y con una capacidad defensiva deficiente.

En invierno se concretaron más altas, como las de Murillo, Bradariç o Smolov, con el objetivo de apuntalar la columna vertebral de la plantilla. El conjunto vigués pareció reaccionar por aquel entonces, antes del parón, pero como en una película de terror a los villanos no se les vence tan fácilmente. Volvieron la apatía, los pases horizontales entre centrales y la incapacidad de generar ocasiones claras de gol. La incorporación de Nolito puede ser el último balón de oxígeno al que aferrarse.

El fichaje de Manuel Agudo Durán “Nolito” (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1986) llega a estas alturas de la temporada con todavía nueve jornadas por disputarse. El alta es posible debido a la baja de Sergio Álvarez, el cual será un habitual del doctor Cota los próximos meses. Bajo esta norma se permite firmar a un jugador en sustitución de otro, como ya hizo el FC Barcelona con Braithwaite por el maltrecho Dembelé. La cuestión reside en la “obligatoriedad” de contratar a un futbolista que ocupe la misma posición que el lesionado, ya que en este caso sería un portero. Desde la secretaría técnica han aprovechado el vacío legal para reforzar una posición tan necesitada como la banda izquierda celeste, hoy por hoy vital en el esquema de juego de Óscar García Junyent. El ok de LaLiga a este fichaje dará que hablar en la zona baja de la clasificación.

El gaditano llega a un equipo que precisa, más que gol, generar ocasiones de cara al arco contrario. Y es que, al atravesar la línea divisoria del terreno de juego, se les suele apagar la luz a los de Vigo. En una plantilla formada por jugadores de una inmensa calidad técnica, los centros de Olaza a treinta metros del área se han convertido en uno de los recursos más utilizados y menos eficientes. A pesar de sus 33 años, Nolito posee cualidades que otros jugadores como Denis o Brais no tienen. El de Sanlúcar es un extremo puro con desborde, llegada al área y, a diferencia de Pione Sisto, directo en su juego de ataque.

No es gallego ni canterano, pero todos saben que Nolito vuelve a casa. “Balaídos marcou o Celta, golito de…” a lo que toda la grada respondía al unísono “¡Nolito!”. Estos clamores al cielo vigués nos retrotraen una época mejor, a unas temporadas en las que los olívicos peleaban de tú a tú por un puesto en la zona europea de la clasificación. El andaluz fue clave en la clasificación para la disputa de la Europa League. Su traspaso al Manchester City -en la que fue la venta más cara de la historia del Celta en su momento- le impidió jugar en Europa con los vigueses.

Nolito en su presentación de nuevo con el Celta de Vigo. Foto: rccelta.es

Los comienzos del de Sanlúcar de Barrameda en el Celta no fueron fáciles. Pocos son los que se adaptan rápido y caen de pie en un sitio nuevo nada más aterrizar. Manuel Agudo Durán llegó procedente del Benfica, previa cesión en el Granada, por una cuantía de prácticamente tres millones de euros. Pagar esta cantidad en aquella época suponía un gran desembolso en Plaza España. Esa temporada, la apuesta de la secretaría técnica para marcar diferencias recayó sobre sus hombros. Luis Enrique siempre confió en él, a pesar de una primera vuelta floja en la que solamente consiguió anotar tres goles. La inquietud en la grada ya era palpable, y algunos pidieron en vano que dejase su sitio a otro compañero en el once titular. Le costó adaptarse y no fue hasta el final de la temporada cuando Nolito explotó realmente. El gaditano anotó siete tantos en cuatro partidos, de la jornada 33 a la 36, para acallar a sus detractores y confirmar su titularidad hasta su marcha en 2016.

Pensar en Nolito vestido de celeste es rememorar con cierta nostalgia sus actuaciones más destacadas. Como olvidar el taconazo para Larrivey en el Camp Nou que supuso la primera victoria liguera de los vigueses en el feudo culé, el gol inverosímil a Ter Stegen o el tanto en Gijón que acercaba al Celta a Europa. Estas son solo algunas de las perlas que el extremo dejó a su paso por las Rías Baixas. En el cómputo global, Nolito marcó treinta y nueve dianas y dio veintitrés pases de gol en las tres temporadas que vistió el escudo del Celta de Vigo en el pecho.


Liga BBVA 2015/2016 Nolito (1-0) Celta de Vigo – FC Barcelona

A nivel anímico, esta incorporación supone un chute de adrenalina, tanto para la afición como para el vestuario. Para la plantilla, porque vuelve un viejo conocido, otro socio para un Iago Aspas al que se le nota desquiciado en el ataque celeste. Para la afición, porque vuelve un peso pesado de un equipo que rebosaba ilusión y ansia competitiva. Hay motivos de sobra para la esperanza, pero es necesario ser cautos. Desconocemos su estado de forma tras el confinamiento y aunque demostró con creces a principio de curso merecer un sitio en Sevilla, es cierto que la edad pasa para todos. Con treinta y tres años es ya casi más Manolo que Manolito. Por ello, aún con el agua al cuello será preciso darle un margen de adaptación a Nolito en la vuelta a la que siempre hemos considerado su casa.

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