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Fútbol total en el Partido del Siglo

Se jugaba un partido mítico de los años 70. La selección que se enfrentaba a Alemania Federal sacó de centro. Pases, regates y más pases, sin que uno solo de los futbolistas germanos pudiera tocar la pelota antes de que el equipo que encaraba la meta contraria batiera al guardameta Maier. El conjunto que marcó ese gol acabó subcampeón de aquel Mundial.

Para el común de los amantes del fútbol, este es el relato de la primera jugada de la final de Alemania ’74, aquella con la que el fútbol total creado en los Países Bajos empezara a desplegarse en el Olímpico de Múnich: pases, regates, más pases y una carrera endiablada de Johan Cruyff, frenada dentro del área por el teutón Hoeness. Suena el silbato y otro Johan, Neeskens, transforma el penalti cuando apenas han transcurrido dos minutos de juego.

Sin embargo, el arranque de esta narración no corresponde al duelo entre la Naranja Mecánica y la Mannschaft. Cuatro años antes, en una de las semifinales de México ’70, otra jugada tuvo un guión similar, aunque no haya perdurado en la memoria con tanta fuerza.

Corría el minuto 110 y Torpedo Müller acababa de hacer el tercer tanto alemán, igualando el marcador a tres en una prórroga que ya venía siendo mítica. Pero el espectáculo debía y podía continuar.

Italia se había visto ganadora de aquel choque desde el minuto 8, cuando Boninsegna adelantó a la Azzurra con un zurdazo desde fuera del área, hasta el 90′, recién cumplido el tiempo reglamentario. Pero Schnellinger aprovechó ese último cartucho llamado descuento fusilando a Albertosi.

Rivera, compañero en el AC Milan del goleador in extremis teutón, no se tomó con mucha deportividad que el rubio aguara la fiesta de la Nazionale: «Cuando vuelvas a Milán, te volamos el coche», le espetó el Bambino d’Oro al responsable de que se jugase la prórroga más legendaria de todos los tiempos.

México ’70 fue el primer Mundial donde se permitieron las sustituciones. Por eso Rivera había podido saltar al terreno de juego al arrancar el segundo tiempo. Lo hizo sustituyendo a otro fantasista, Sandro Mazzola, con quien se iba turnando en cada partido porque, por lo visto, la prensa de su país no veía con buenos ojos que los dos jugaran juntos y el seleccionador italiano, Ferruccio Valcareggi, optó por una diplomacia extrema: medio encuentro uno, medio encuentro el otro.

Fue la primera Copa del Mundo con la participación de suplentes, pero a Alemania Federal se le habían agotado los cambios cuando su líder se fracturó la clavícula tras una entrada de Fachetti. No importaba; Beckenbauer demostró por qué era el Káiser y disputó la media hora de prolongación con su brazo derecho en cabestrillo. Si la jornada se presentaba épica, también tenía que parecerlo.

Cuarto minuto del tiempo extra. Müller se revuelve entre una desordenada zaga azzurra y cuela uno de sus torpedos. Pasan otros cuatro minutos y los germanos devuelven el regalo defensivo con un flojo despeje de Held, que pone el balón a los pies de Tarcisio Burgnich y este no perdona ante Maier.

Falta un minuto para que se cumplan los quince primeros del tiempo de prolongación y los contendientes cambien de campo, pero Gigi Riva tiene prisa por que los transalpinos retomen la delantera. Lo hacen con un disparo cruzado suyo bien ajustado al palo. Y es ya en la reanudación (minuto 110) cuando Müller vuelve a poner las tablas en el Estadio Azteca de México DF.

Y es ahora cuando regresamos al círculo central y a la jugada que da pie a esta historia. Tras el 3-3, Rivera ha recibido la reprimenda de Albertosi, que lo acusa de flojear en defensa y facilitar así el cabezazo del ariete teutón. El Bambino d’Oro le promete a su portero que paliará su error perforando la meta rival.

De Sisti saca de centro. Rivera recibe y tiene el impulso de regatear a varios rivales, pero se la devuelve a su compañero. Éste se la pasa a Fachetti, que tira un pase largo a Boninsegna, quien a la carrera entra en el área por su flanco izquierdo y centra. Rivera recibe la asistencia y remata el 4-3 definitivo. Ningún alemán ha podido tocar la pelota desde que los italianos la pusieron en movimiento desde el círculo central. No, los holandeses y su fútbol total no fueron los primeros en tocar y tocar hasta batir a Maier. Rivera se adelantó cuatro años a Cruyff y Neeskens.

Hoy, 17 de junio de 2020, se cumple medio siglo del Partido del Siglo.

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