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Álvaro Benito: “El futbolista de ahora hace muchas cosas bien, pero muy pocas sobresalientes”

Sentarse a charlar con un tipo tan honesto y cercano como Álvaro Benito es una gozada. Hacerlo sobre el estado del fútbol base en España, la adaptación mental de los jugadores en su etapa formativa y de su experiencia personal en la academia del Real Madrid, toda una masterclass. De entre los cientos de chavales de La Fábrica, Jorge Valdano vio algo en él como para hacerlo debutar con 18 en el primer equipo, quizá ese mismo desparpajo que ahora exhibe ante los micrófonos. Aunque las lesiones acabaron de una manera prematura con su carrera, Benito (Salamanca, 1976) suele evitar la autocompasión. También rechaza las caretas y, como en esta entrevista, se muestra tal y como es, algo que supuestamente jugó en su contra y le hizo perder su puesto como técnico del Juvenil ‘B’ en la casa blanca hace poco más de un año.

Pregunta: Cuando dejas Ávila eres apenas un chaval, ¿Marchaste con miedo a Madrid?

Respuesta: Algo de temor sí que llevas, ya que antes no había tanta información como ahora. Te llama el Real Madrid y empiezas a pensar en qué te vas a encontrar, cómo serán los compañeros, si estarás al nivel… Luego tienes que oír algunas voces que te dicen “no vas a jugar, hay mucho nivel”; pero bueno, las dudas se disipan pronto. A los dos días ves que lo que hay allí son chicos como tú, a los que les gusta jugar al fútbol, y todo se normaliza.

P: Pero existe cierta diferencia entre los que se lo toman más en serio y los que no. Muchos no llegan por este motivo.

R: No pienso que haya una serie de ingredientes que funcionen igual para cada persona, pero lo que sí que creo es que en aquel momento madurábamos antes. Éramos más independientes que la generación actual, pero lo mismo sucedía con la generación anterior y la anterior a esta. Los chicos de hoy en día tienen la vida cada vez más cómoda, y por eso siempre digo que están muy verdes cuando acaban el proceso formativo del Castilla. Raúl con 17, yo con 18, Guti con 19… subíamos al primer equipo y no se nos hacía grande. Hoy en día maduran más tarde.

P: Aun así, no os regalarían nada.

R: No. También influía, como es lógico, el nivel futbolístico que demostrases. Has de tener un gran nivel para que a esa edad te den la oportunidad de jugar de titular en el Real Madrid. Tienes que tener una mentalidad tremenda. Ahora lo veo todo con perspectiva y pienso: joder, éramos niños que teníamos que soportar sobre nuestros hombros una presión de la leche, de una manera casi inconsciente. Jugar en el Real Madrid es la hostia y realmente lo llevábamos con naturalidad.

P: ¿Ha cambiado mucho La Fábrica de tu etapa como futbolista a la que has conocido como técnico?

R: Acabaríamos diciendo en qué se parece esta a la de antes: en que vestimos de blanco y llevamos el mismo escudo. No creo que se parezca en nada. Ahora tienen todo a su disposición, unas instalaciones increíbles y unos entrenadores de fútbol formativo que han subido mucho su nivel. Antes te exigían mucho, pero de otra manera. En esfuerzo, por ejemplo, y en esos valores que a veces son intangibles y comunes a los equipos grandes como el Real Madrid. 

Cuando estaba entrenando allí y les contaba que, estando yo en su lugar, íbamos ganando cinco a cero y cogíamos el balón de la red para ponerlo rápido en el centro del campo e intentar marcar el sexto, los chavales me miraban raro. En este aspecto, esta necesidad de “aplastar” sí que la había en el Madrid. Fomentaban este tipo de valores de competición, pero el jugador no disponía de tanta información futbolística. Ahora se lo dan todo masticado, se trabaja diferente. Antes se trabajaba mucho más la especialidad. El extremo, por ejemplo, tenía que preocuparse de saber centrar perfecto.

Ilustración de Jipi R. Duarte (https://www.ilustraduarte.com/)

P: En La Fábrica ha subido el nivel de los formadores, pero no el de las camadas de futbolistas en los últimos años. ¿A qué se debe?

R: Antes había cierto denominador común en los jugadores que se sacaban, especialmente en el aspecto de la personalidad, aunque también estaban muy bien dotados técnicamente. Eran buenos a nivel individual y en su posición. Hablo de la época anterior a la nuestra, donde aparecieron futbolistas como Alfonso, un canterano que subió antes que nosotros, o un poco más atrás con los Michel, Martín Vázquez, Sanchís, el Buitre, etc. Ahora el futbolista hace muchas cosas bien en general, pero muy pocas con nota de sobresaliente. Veo difícil que vayan a salir de la cantera en los próximos años futbolistas importantes para el primer equipo del Real Madrid.

P: Siendo una de las grandes canteras del país, este incierto panorama que dibujas puede hacer que la Selección se resienta.

R: Pero es que el nivel nacional ya ha bajado. Nos hemos quedado con el estómago lleno con la generación del tiki-taka, esta que supo ganar a través del pase. De repente, todas las escuelas cambiaron y quisieron ser “tiki-taka adictas”, y el fútbol no ha caminado por ahí. Yo nunca he sido muy fan de este estilo porque creo que se produjo una situación excepcional y extraordinaria en el fútbol, y es que coincidieron unos jugadores muy buenos que, a través del pase, fueron capaces de apabullar a sus rivales. No lo he visto más, ni antes ni después.

Por esto, creo que el fútbol español se ha quedado atrás en cuanto a la formación de jugadores. La cantera del Ajax está dominando en la Youth League, van a otro rimo. Las de Francia, Alemania e Inglaterra trabajan más lo que es el fútbol de hoy en día: muy físico, muy de transición, de duelo individual, de velocidad supersónica. Nosotros nos hemos quedado en el pase. Por eso van a salir menos futbolistas, a menos que cambien desde ya el proceso formativo.

P: En este proceso formativo, pero en tu etapa como míster, ¿qué grado de importancia le dabas al aspecto mental?

R: Mucha, porque creo que al chaval de hoy en día le falta mentalidad para ser futbolista. No quieren sufrir, viven en una zona de confort y juegan poco al fútbol. Yo les preguntaba cuántas horas jugaban y ellos me respondían que sólo cuando venían a los entrenos. “Tenéis que sacar tiempo de debajo de las piedras para perfeccionar vuestra técnica”, les decía. No saben lo que se van a encontrar. En la cantera del Real Madrid viven en una irrealidad porque ganan partidos de goleada, tienen unas instalaciones maravillosas, una ropita de la leche, van a jugar torneos al extranjero… Se creen que son lo más: todos en Instagram con sus fotitos, con sus representantes o con laa marca deportiva que les patrocina.

Cuando se ven jugando en Segunda ‘B’ o Tercera, ya terminado su proceso formativo y con jugadores de treinta y pico años que son mejores que ellos, es cuando se topan con la verdadera realidad del fútbol. Ahí son muy pocos los consiguen asomar la cabeza. Yo les advertía que cada generación del Real Madrid aporta aproximadamente un 0,018 de los futbolistas que llegan al fútbol profesional, ya no te digo al primer equipo, que son muchos menos. Intentaba hacer hincapié en esto, pero al fin y al cabo tienen 17 o 18 años y se piensan que van a partir la pana. Sigo en contacto con muchos de ellos que están en Segunda B y Tercera y me dicen “joder, míster, que razón tenías”.

P: ¿Recomendarías compaginar la actividad deportiva con los estudios?

R: Depende de cómo lo lleve cada uno. Es cierto que para jugar al fútbol no te piden ninguna formación que esté ligada con tus inquietudes intelectuales y con la educación recibida en casa. Cuando llegas al Real Madrid y te hacen contrato de Primera División no es que todo lo demás pase a un segundo plano, es que pasa a un quinto. Yo estudiaba derecho porque tenía claro que quería hacer una oposición más adelante. No me apasionaba, era un medio para llegar a un fin. Nadie me aseguraba que sería futbolista. Si hubiese estudiado algo que me hubiese entusiasmado más a lo mejor hubiese continuado con ello. Creo muy importante tener una buena formación de base, una cultura y conocer bien todo lo que te rodea. El sentido común es lo que debe imperar, porque para jugar al fútbol no te exigen estudios. Lo importante es tener una formación mínima y un buen entorno.

Álvaro Benito, durante su etapa como técnico en la academia del Real Madrid.

P: ¿La gente es consciente de los sacrificios que hay que hacer para llegar arriba del todo?

R: Es el eterno debate. Siempre me manifiesto en Twitter al respecto. Somos unos privilegiados. Que te paguen por hacer lo que te gusta, por jugar al fútbol. Ya el verbo lo dice todo: “jugar”. Pero a la gente no le interesan los procesos y solo ven la parte buena. No saben todo el sacrificio que se hace para llegar hasta ahí. Al final solo ven lo que reluce.

Haces esos sacrificios en una edad en la que es muy difícil hacerlos, y cuando nadie te asegura que puedas llegar a conseguir lo que te propones. Sacrificas un montón de horas desde pequeño. En mi caso: vete de casa, no tengas adolescencia… Pero es que vas a ser jugador del Madrid, ¿dónde hay que firmar? La gente solo piensa que somos unos privilegiados y tienen razón, pero se olvidan de lo complicado del proceso

P: ¿Necesitaste algún tipo de ayuda para gestionar la presión en tu transición al primer equipo?

R: Entonces no había ningún tipo de ayuda, pero tampoco la necesité. A mí lo que me incomodaba mucho era no poder ir a ningún sitio, ser “famoso”. Cuando se lo cuentas a la gente se puede hacer una idea, ahora que ya ha pasado el tiempo, pero no saben lo que es jugar en el Real Madrid y no poder estar en ningún lado tranquilo. Te tienes que aislar un poco de la sociedad y yo en ese momento era un chavalín.

Me fastidiaba especialmente en la universidad, donde me empezaban a mirar y a tratar diferente hasta mis amigos. Increíble. No quería hacer entrevistas y se lo decía a mi padre. Y mira después, todos los trabajos que he tenido en mi vida han sido de cara al público, aunque ahora no tiene nada que ver. Ese nivel de fama de jugar en el Real Madrid condiciona tu manera de vivir, ahora puedo hacer mi vida de una forma absolutamente normal.

P: Una fama malentendida, que puede llevar a alguien a agredirte en una discoteca, una vez retirado y como denunciaste en su momento.

R. Si te digo la verdad, lo que pasó solo lo sé yo. Al día siguiente un periodista contó una historia de ciencia ficción, tuvo su querella y tuvo que retirar lo dicho. El juicio ya salió y se arreglaron las cosas. Hay gente que se equivoca y por el hecho de ser conocido va a agredirte. Pero bueno, también ha sido solamente una vez en mi vida. Al final, eran dos chicos jóvenes que iban muy pedo. Lo realmente sorprendente es que al día siguiente un periodista sacó que mi guardaespaldas y yo agredimos a dos personas de color. ¡Mi guardaespaldas y yo! Nunca he tenido guardaespaldas (risas). Esto es lo que tiene este país. Al día siguiente cuando leí la noticia estaba flipando, pero te puedo asegurar que en un 95% la gente es respetuosa y es cariñosa.

P: Cuando llegas al primer equipo te topas con dos grandes entrenadores, de escuelas prácticamente antagónicas: Valdano y Capello. ¿Qué mamaste de ellos para tu posterior etapa como técnico?

R: En aquella época no pensaba en ser entrenador, una vena que salió muchos años después. De hecho, me tuve que alejar del fútbol lo máximo posible y pasaron unos cuantos años hasta que volví a pensar en él.

Jorge hizo un trabajo en la cantera que todavía no se ha igualado. Después de Alfredo Di Stéfano, que fue el que le dio la oportunidad a la Quinta, Valdano hizo un muy buen seguimiento de la cantera sacando a futbolistas como a Raúl, a mí, a Guti, a Víctor o a Sandro. Esto demuestra que realizó un trabajo excelente, porque mira la carrera que han tenido Guti o Raúl en el Real Madrid, casi nada. Fue muy valiente, observó y se atrevió.

Luego Fabio continuó un poco ese trabajo. Hacíamos un trabajo extra antes de los entrenos para mejorar. Capello también se preocupaba por los jóvenes, pero yo creo que el que cambió la manera de enfocar la cantera fue Jorge. Después de Valdano no ha habido un entrenador que haya sacado jugadores tan importantes

El ex futbolista hace ahora de comentarista/analista de fútbol en Movistar.

P: ¿Era necesario ese parón para recuperarte del agotamiento mental que te produjo el calvario de tus lesiones?

R: Sí, claro. Yo pasé por un proceso de cuatro años con mucha operación de por medio, mucha frustración y mucha fatiga física y mental. Cuando me retiré fue como darle al ‘reset’, y creo que hubiese sido auto flagelarse seguir con el fútbol tan pronto. Necesitaba alejarme, que la vida me llevase por otros camino. Ha sido más tarde cuando el fútbol ha vuelto, de manera natural, por otros caminos.

De hecho, cuando empezamos con la música y el grupo comenzó a tener cierta relevancia, la industria de la música fue bastante hostil con nosotros por el hecho de yo venir del fútbol. Con el tiempo hemos derribado esas barreras. Fue hostil porque en este país no se puede aceptar que un futbolista contribuya en un grupo de música

P: ¿Te fastidiaba mucho que te encasillaran, que pensaran que la única actividad posible para un futbolista es aquella de darle patadas a un balón?

R: No me ha importado nunca exponerme, y siempre me ha dado bastante igual lo que opinen de mí.  Mi madre siempre me dice que he sido muy independiente desde pequeño y yo, siempre respetando a los demás, he hecho lo que me ha dado la gana. Contentar a todo el mundo es imposible, y cuando te va bien en la vida es cuando más críticas y envidias vas a tener. Cada uno tiene que recorrer su camino de una manera honesta, yo lo he hecho en cada trabajo haciendo lo que más me gustaba. Sí que es cierto que me sorprendió ese recibimiento hostil de una parte del sector musical, cómo si alguien que hubiese jugado al fútbol no pudiese coger una guitarra, ponerse a cantar y que le gustase a la gente. Me chocaba, pero no me afectaba. 

P: Sobre todo al haberlo dejado de una manera tan traumática. ¿Cómo se siente un futbolista lesionado al celebrar los títulos de tu equipo cuando no puedes jugar?

R: Mal. Para mí los momentos más duros mientras estaba lesionado eran esos, los de las finales de Champions y los títulos de liga. No sabes muy bien cómo actuar. Tienes que estar feliz porque el equipo ha ganado, pero también es triste para ti porque es cuando más injusta sientes que está siendo la vida contigo, ya que no puedes disfrutar de esos momentos tan maravillosos en el campo. Y mi lesión no fue algo eventual, es que yo no sabía si iba a poder volver a jugar al fútbol. He tenido una relación de amor – odio con aquellos títulos. ¿Qué culpa he tenido yo? Al final yo estaba en la plantilla y también había compañeros que no jugaron ni un minuto en las finales, como Guti. En aquel momento repudias tu situación, pero al final entiendes que no eres culpable de nada. Fueron los momentos más duros.

P: Al deportista de élite parece que no se le está permitido cierta debilidad psicológica, aunque sea transitoria. ¿Crees que las declaraciones púbicas de personajes como Iniesta y Abrines, hablando sin tapujos de la depresión, puede ayudar a derribar estos clichés?

R: El gran problema es que la gente suele asociarlo a un síntoma de debilidad. Parece que el futbolista tiene que ser un superhéroe como Andrés Iniesta, internacional, uno de los mejores jugadores de la historia de España y que todos los días tiene que funcionar sin bajones, sin dudas, sin temores y sin presión. Los futbolistas muchas veces no muestran sus sentimientos porque, por ejemplo, Iniesta tiene que ser siempre Iniesta. Andrés no puede dar síntomas de debilidad porque es Iniesta. Y a veces se nos olvida esto, que son personas. Es un paso muy grande que deportistas tan importantes den el paso y que reconozcan que los momentos de duda, de debilidad y de temor existen.

P: En tu caso, siempre has salvado escollos y has sabido reinventarte. Primero en la música, luego como entrenador y analista. ¿Cuándo te empezó a pedir el cuerpo volver al mundo del fútbol?

Yo empecé en Punto Pelota por el 2006-2007, y cuando me llama Josep para contarme el proyecto que había le digo que no, porque a nosotros nos habían dado mucha cera en la música por eso de venir del fútbol y estaba totalmente desligado. Me insiste, un día voy y hasta aquí. Volvió a surgir la llama del balón. Luego me empecé a sacar la titulación de entrenador a la vez que empezaba a entrenar en Villalba. Me fichó el Real Madrid y estuve cuatro años en la cantera. En los medios, me llamaron de la SER y entre en Movistar hace dos años. He ido poco a poco metiéndome en el fútbol. No sé si para matar el gusanillo o para llenar el vacío, yo creo que al final era una evolución lógica en mi vida, porque es mi pasión. 

P: ¿Tienes, por ahora, aparcado el deseo de entrenar?

R: Tiene que llegar algo muy bueno e irrechazable para dejar todo lo que tengo: la tele, la radio, el periódico, el canal de YouTube, el grupo… Tendría que cerrar todos los frentes abiertos para dedicarme única y exclusivamente a entrenar. Eso lo tengo claro, y ahora mismo estoy bien.

(Aquí más textos de Javi Blanco y Pablo Campos)

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