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Héctor Ruiz: «La suerte tiene que acompañar al talento»

Aún no éramos conscientes de la que se nos venía encima. Era un viernes de marzo por la tarde y como cada semana nos preparábamos para una nueva jornada de liga. Esa misma noche, el Club Deportivo Lugo recibía al Cádiz Club de Fútbol en un encuentro relativo a la 31ª jornada de Segunda División. En la ajetreada redacción del Grupo Mediapro, Héctor Antonio Ruiz Pardo (Barcelona, 1987) se encontraba preparando de manera exhaustiva este partido que narraría para la cadena Gol. El ‘¡te lo canto!, ¡te lo canto!’ se ha convertido en una de sus señas de identidad y en una referencia para twitteros y amantes del balón. Héctor es un futbolista frustrado, un periodista metódico y un poco ‘friki’ y un afortunado por poder compaginar sus dos pasiones: el balompié y el periodismo deportivo.

¿Qué relación mantienen el periodismo y el fútbol? 

La globalización es la apuesta de los medios de comunicación por llevar el fútbol a cada rincón del planeta. El negocio cada vez genera más dinero y eso obviamente repercute directamente en los propios medios. Antaño había menos medios de comunicación por lo que había una relación más estrecha entre el futbolista y el periodista. Hay periodistas, como en mi caso, que son futbolistas frustrados y jugadores que eran amigos íntimos de compañeros de profesión. Eso a día de hoy es bastante difícil que suceda porque los deportistas están asesorados por expertos del mundillo. A día de hoy la imagen del futbolista es muy importante, no sólo de cara a los fans, sino también de cara a su futuro profesional. Los clubes a día de hoy miden mucho la imagen, la vida que llevan y de algún modo los jugadores se tienen que proteger. 

Hemos pasado de vivir del día a día a prácticamente hacerlo al minuto a minuto o al segundo a segundo, ¿cómo crees que esto influye a la hora de tratar la información de publicar noticias? 

Vivimos de la inmediatez porque se generan contenidos inminentes desde el que va a cubrir el entrenamiento cada día hasta el que está pendiente de lo que dicen los futbolistas en sus propias redes sociales. Todo eso genera noticias y se hace de manera continuada. Entonces, hay que tener en cuenta cómo se quieren gestionar esos contenidos, cómo se quieren tratar, el enfoque que se le quiere dar y hacia donde deseas que vaya tu medio. Hay medios de comunicación que obviamente se gestionan en base a clickbaits y en base a “yo quiero dar información cuanta más mejor, aunque sea de dudosa credibilidad”. Estas noticias las publican y eso les genera cierto tráfico, pero al final el tiempo pone a cada uno en su lugar. Si tú en un momento dado generas de manera masiva noticias sin veracidad, estoy convencido de que te va a repercutir de forma negativa. Yo no voy a decir que un programa que sea más de espectáculo no sea periodismo porque al final puede llegar a serlo, pero si que es cierto que hay vías distintas: una que estudia más la parte del deportista, la parte del juego y todo lo que se desarrolla a nivel profesional en cuanto al fútbol y luego, hay una parte de espectáculo que el propio fútbol suscita porque los activos lo producen. Son diferentes caminos y creo que tanto la una como la otra 

tienen su cuota de mercado y es el propio mercado el que dictamina a cada medio lo que quiere hacer. 

¿Crees que ese periodismo espectáculo, muy notorio en España, ejerce una presión extra para los clubes a la hora de buscar “al nuevo Messi”? 

No creo que sea tanto el periodismo espectáculo, sinceramente. Si se habla de lo que se habla es porque el propio negocio del esférico ha derivado a ello. Futbolistas jóvenes que mueven mucha cantidad de dinero beneficiando a los clubes, a los agentes, a los propios futbolistas e incluso a los periodistas. Luego, existen programas de periodismo espectáculo que aprovechen el tirón para darle más bombo, para hablar de jugadores que son más afines, porque eso también sucede. Esto es algo irrefrenable porque depende un poco de cada medio de comunicación, de cada editor, y de cada periodista el dejarse llevar más o menos por esos intereses. 

Al narrar Segunda División, ¿cómo se trata desde un punto de vista periodístico la aparición de nuevos jugadores como en el caso de Pedri, por ejemplo?, ¿se le añade una presión extra? 

La gente que nos dedicamos a tratar la Segunda División somos muy afortunados porque el foco mediático se desvía hacia otro lugar. Los casos así, como el de Pedri, son contados, pero al final es lo bonito de la categoría. LaLiga Smartbank a día de hoy es fútbol profesional de primer nivel por los siguientes motivos: porque la cantidad de dinero que mueve es importante, ya hay un salario mínimo alto para cualquier futbolista que forme parte; y porque se ha convertido en un vivero de talento joven. Un talento joven que procede de cesiones de Primera, de jugadores de 2aB y de Tercera. Ya no se percibe ese descontento por parte de los jugadores por ir a Segunda, ya no es un paso atrás. Es una categoría muy exigente, que curte una barbaridad, con muchas jornadas y con una igualdad tremenda. El futbolista mejora porque tiene que estar pendiente de situaciones que en Primera no suceden. El objetivo de cualquier club de Segunda puede ser el mismo: No descender o ascender la misma temporada, indiferentemente de si eres un recién descendido o un recién ascendido. Además, la gran ventaja que tienes es que no está tan intoxicado por el mecanismo mediático que igual sí que existe en LaLiga Santander. 

Borja Iglesias, Jaime Mata, Enric Gallego son jugadores que han llegado ya “veteranos” a Segunda División. ¿Existe realmente un techo de cristal que se tiene que romper de joven o estos son casos aislados? 

Estoy convencido de que sí existe el techo de cristal para muchos jugadores que están en categorías no profesionales y que tienen nivel pero que no llegan por diferentes motivos: el agente que no tiene el peso que tienen otros, el futbolista talentoso que no es capaz de asumir la situación o simplemente por mala suerte. La suerte tiene que acompañar al talento. Cada vez hay secretarías deportivas más modernizadas y se realiza un mayor seguimiento de las categorías inferiores porque el precio es más accesible cuando vas a buscar un futbolista en concreto. Equipos como el Eibar, el Leganés, el Mallorca, incluso el Celta o el Valencia han hecho operaciones con jugadores de Segunda División. La cadena es descendente y al igual que esos clubes punteros miran a Segunda, hay muchos equipos de la categoría de plata que con sus restricciones económicas miran a 2aB e incluso a 3a. A esos casos de los que me hablas, te podría añadir alguno más: Luis Rioja de 2aB a Primera en dos años, José Corpas llegando con veintisiete a Segunda después de un campañón con el Marbella. 

¿Crees que cada vez más el periodismo pone el foco a edades más tempranas dentro de las canteras del fútbol español, gracias a torneos como LaLiga Promises? 

La realización de un torneo como LaLiga Promises para ver a chicos alevines en televisión no me parece mal porque es bonito poder enseñar cómo se trabaja. Al final los clubes tienen categorías inferiores porque entienden que formando el talento en casa siempre va a ser más barato porque puedes sacar rédito económico o nutrir al primer equipo. Los grandes clubes ya no solo tienen categorías inferiores, sino que abren escuelas en todo el mundo y eso es una labor educacional maravillosa. Este fútbol debe crecer, pero con cabeza. Es decir, no creo que se deba tratar algo que no es profesional como si lo fuera. Si tú das pie a que la gente se confunda, se va a confundir. El mundo tiene que entender que el fútbol a edades tempranas debe ser un divertimento, una forma de relacionarse con iguales, de disfrutar y de hacer deporte. Desde la coherencia, los medios deben proporcionar un seguimiento regular de lo que sucede en categorías inferiores. 

Muchas veces esa coherencia no existe y los medios ponen el foco en chavales demasiado jóvenes. 

Los medios de comunicación, bajo su criterio, acuden a esa serie de titulares sensacionalistas y a esos clics llamativos porque así entienden que van a generar más volumen de seguimiento, de visitas y de negocio. Y de forma paralela, también está la carrera del chico que debe estar enfocado en lo que quiere sin dejarse llevar por cantos de sirenas. Se puede estar toda la vida jugando al fútbol y no llegar a ser profesional. Se puede ser más limitado, pero a la vez más disciplinado y se acaba llegando. Por tanto, los medios de comunicación son un arma de doble filo en este sentido. 

En el mundo del periodismo hay un concepto bastante utilizado que es el de “juguete roto”, ¿crees que es un término correcto y que se debería usar? 

No, para nada. Nunca. La palabra ‘juguete’ para referirse a un ser humano, no me parece una comparación lógica. La cantidad de variables que hay en torno a una persona o a un deportista para que alcance el primer nivel son increíbles. No se trata de juguetes rotos, se trata de jugadores que se han acabado ‘quemando’ o que se han quedado a mitad de ese camino que se presuponía. El principal problema es generar unas expectativas que no son reales o que no son las más adecuadas. No hay dos casos iguales. El término me parece que no es apropiado y por lo menos para mí, está fuera mi vocabulario. 

¿Crees qué hay medios que generan a propósito estas expectativas con el afán de vender más o de ganar más clics? 

Por supuesto. Es que una práctica habitual. 

¿Qué te dicen los nombres de Ansu Fati u Ødegaard? 

Bueno, aquí estamos hablando de jugadores que ya han tenido una exposición en el primer nivel, que están en lo más alto. 

En el caso de Ødegaard parecía que ya era un jugador defenestrado para el primerísimo nivel, con tan solo 20 años, y en la Real está demostrando que no. 

Sí, pero es que hay medios que realizan esta práctica de forma habitual debido a la inmediatez de generar contenidos a diario. Hay casos continuamente de medios que han publicado algo y al día siguiente están diciendo algo totalmente contrario a lo del día anterior. Esta imprudencia hace que el consumidor, que no es tonto, vea que existen dos tipos: los que se basan en los datos o en la experiencia y los escriben profecías o publicaciones que no se ajustan del todo a la realidad. Existen medios de comunicación que quieren crecer a costa de este tipo de entradas, los cuales se creen con impunidad moral y no caen en la cuenta de que esto puede afectar a terceras personas, que en este caso son directamente los clubes, los jugadores y los aficionados. Por todo este tipo de contenidos que se han generado, se ha ido desgastando la relación entre los futbolistas y el periodismo porque muchas veces los medios de comunicación invaden el espacio del jugador sin respetar los tiempos adecuados. 

¿A un futbolista realmente le afecta lo que lee en la prensa? 

El fútbol profesional es tan voraz, tan exigente y tan criminal, si se me permite la expresión, que no es tanto tengo que hacer dos goles por lo que vaya a decir la prensa, sino que es el tengo que hacer dos goles porque el que está entrenando conmigo cada día va a jugar y si los hace él a mí se me va a cerrar esta posibilidad que me ha costado tanto. Luego los medios pueden hacer promoción por uno o por otro, pero al final, la mejor campaña que puede haber para un futbolista es la que hace dentro del terreno de juego. El futbolista puede leer la prensa, sí. ¿Se puede ver afectado? Dependerá de su fortaleza, de la gente que tenga a su alrededor, de cómo se haya educado y de la importancia que le de a lo que digan los demás de él mismo.

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