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El once de… las rastas

Bob Marley era futbolero, pero su prematura muerte le impidió ver su religión rastafari extendida por los estadios, difundida por jugadores que hicieron de su pelo un homenaje al rey del reggae. En esta alineación no hay ningún jamaicano, pero perfectamente pueden jugar al ritmo de Is this love, Jamming y otros temazos del artista caribeño.

Pinto. Su imagen más recordada no es con muchas trenzas, sino con sólo una, la que recogía su cabello cuando en aquel partido de Copa le sopló a Martí, del Mallorca, el lado al que se iba a tirar. El entonces barcelonista paró el penalti y ganó un sextete aquel año. Luego impulsaría su carrera musical y revolucionaría más su peinado. Colega de Messi.  

Lauren. De ascendencia ecuatoguineana, pasó unos cuantos años por equipos de la Liga antes de dar el salto a la Premier vistiendo la elástica del Arsenal. En Londres se acabaría cortando las melenas, pero eso no quita que en España se le recuerde por esas trencitas con las que se hizo un nombre como jugador del Mallorca.

Alex Song. Este camerunés naturalizado galo y sus rastas –y otros looks– se dieron a conocer en el Arsenal. Luego aterrizó en el Barça post Guardiola, aunque muchos no se enteraron. Ni cuando estuvo, ni cuando se marchó. A día de hoy, tiene 32 años y contrato en vigor con el Sion suizo, pero en el As ya le han dedicado uno de sus Qué fue de…

Drenthe. En Madrid, y en el Real ídem, se le recuerda por sus tirabuzones… y porque la noche lo confundía. Algún tiempo después, ya retirado –con 30 años–, publicó una biografía –salió literato, como Cassano–, en la que narraba que en la capi «hay mucha fiesta, muchas chicas bonitas… Y tú eres joven, jugador del Madrid…». Pues eso.

Seedorf. Clarence fue un todoterreno del mediocampo, además de un futbolista con una amplia carrera internacional. Desarrolló la mayor parte de ella en el Milan, pero ya había jugado rastas al viento en Ajax, Sampdoria, Madrid e Inter. En San Siro, el holandés se acabaría esquilando, pero eso no impide que tenga puesto fijo en este once.

Engonga. Hablando de memoria, el primer futbolista con rastas que defendió la camiseta de la selección española. Vicente fue uno de los trotamundos de la Liga y cambió de corte de pelo muchas veces. Pero su entrega poniendo orden en el centro del campo le robaba protagonismo a cualquier cambio al que se sometiera al visitar al peluquero.

Cobi Jones. En los onces que publicamos semanalmente ya hemos sacado a varios integrantes de la selección anfitriona de Estados Unidos ’94. Y es que tenían unos cuantos personajes. Con la temática de hoy, no podía faltar este centrocampista que, aparte de por su peinado, es conocido por ser el yanqui con más partidos internacionales.

Davids. Comparte con otros tres convocados hoy el pasaporte de los Países Bajos, además de estilismo capilar. Con el paso del tiempo, a causa de una operación ocular, añadió a la indumentaria de su cabeza unas gafas que, si no fuera tan chaparro (1,69 m), te harían pensar que se había pasado a la NBA. Tenía su técnica, pese a que lo llamaran Pitbull.   

Larsson. Es cierto que cuando alcanzó su cenit como deportista, en el Barça de Rijkaard, llevaba la testa más pelada que una bola de billar, pero se hizo famoso mucho antes, con veintipocos tacos, como titular de la selección sueca que brilló en el Mundial 94. Entonces, Henrik lucía unas rastas rubias a juego con la camiseta de los nórdicos.

Gullit. El Tulipán Negro marcó una época, tanto con su clase como con su imagen. Capitán de la selección oranje que ganó la Eurocopa de 1988 y uno de los símbolos del Milan de Sacchi, su larga melena de tirabuzones será siempre la fotografía que más se recuerde de él. Además de su carrera repleta de títulos europeos, claro.

Adebayor. Se hizo famoso en la Premier League, primero en el Arsenal y después en el City. Por sus goles y por su pelo afro-caribeño. Un entrenador muy protestón se lo trajo a Concha Espina, donde pasó a llamarse Manolito y a cambiar de imagen: «No me veía triunfando en el Madrid con rastas», dijo el togolés. Sin ellas, tampoco fue la pera.

Entrenador: Alou Cissé. Su país, Senegal, ha estado presente en dos Mundiales. También él: en 2002, vestido de corto, y en 2018, dando órdenes desde el banquillo. Le fue mejor como jugador (cuartos de final) que como seleccionador (primera fase). Eso sí, desde la banda llamaba la atención ese técnico con un peinado tan parecido al del rapero Snoop Dogg.  

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