Home > Historia > El debut soñado

A pocas horas de celebrarse el Clásico en el Bernabéu, el Barcelona se encontraba concentrado en el Hotel Barajas de la capital española. Sentados en la cama, mirando la Santa Misa, ya que era un domingo por la mañana y no había muchas más opciones, se encontraban los porteros del Barça: Sadurní (titular) y Mora (suplente).

De pronto, la puerta de la habitación se abrió y entró Rinus Michels junto a los dos preparadores físicos del equipo. “Sadurní, ¿cómo te notas el codo?”, preguntó el técnico holandés. El portero negó con la cabeza, tenía claro que no podría jugar aquel partido. El entrenador azulgrana apenas reaccionó al oirle: “Bueno, pues Mora, jugarás tú”.

De manera anecdótica y entre risas, Valentí Mora explica a El Revulsivo que ni siquiera sabía que Sadurní, con quien había pasado todo el día juntos, estaba lesionado: “Joder tío, me hubieras podido decir que te dolía el codo, que de este modo me hubiera estado preparando, y ahora me estás tirando el muerto a mi…”.

Valentí Mora, buceando entre recuerdos.

Mora tuvo una larga lucha interior para concienciarse de que estaba preparado para jugar aquel partido -tanto física como técnicamente-. El único frente abierto lo tenía consigo mismo. Tenía que sentirse seguro de su talento, pero lo antes posible:

“Llegué a la conclusión que no tenía que pensar acerca de lo que podía salir mal, sino pensar en lo positivo. Esta filosofía es la que me dio la confianza para enfrentarme a tal reto”, explicó.

Ese partido era la oportunidad que tantos años había estado esperando, era el momento de demostrar que valía para ocupar el sitio bajo el arco blaugrana: “Tenía delante una gran responsabilidad que asumir, tenía que quedar bien, no podía fallar ese día. Si fallaba, o el equipo fallaba, todas las culpas hubieran caído sobre mi persona, y esto hubiera sido el fin de mi carrera”.

El portero tarraconense no quiso decir nada a su familia aquel día, quiso llevarlo solo para poder concentrarse mejor en el encuentro: “Se enteraron al poner la televisión y verme salir. Yo no les dije nada porque pensé que les dejaría sufriendo y no quería hablar con nadie”, confesaba.

Aunque la primera parte terminó con un resultado de 0-2 Mora no acababa de fiarse del Madrid. Los miedos, quedó demostrado, eran infundados: la segunda parte acabó siendo un festival de goles del equipo culé. Aquel 17 de febrero del 1974 en el Bernabéu entró en la historia del fútbol patrio con una espectacular manita. En el famoso encuentro se pudo disfrutar de la primera gran actuación del holandés Johan Cruyff vistiendo los colores del Barça, puesto que acababa de llegar a la liga española procedente del Ajax.

El arquero posa en casa junto a su vitrina de trofeos y recuerdos.

La figura de Cruyff, apunta Mora, se definía con una sola palabra: “respeto”. “La gente sentía un gran respeto hacia su figura. Cada estadio al que íbamos a jugar se llenaba, la gente se moría por ver en directo el espectacular fútbol de Cruyff”.

Gracias a la espera y el sacrificio de Mora por conseguir jugar con el club de sus sueños desde que era un niño, el portero debutó en un partido extraordinario del que todavía ahora, pasados más de 45 años, se sigue hablando.

Un 0-5 en el Bernabéu era impensable en aquellos años, puesto que el equipo barcelonista llevaba catorce años esperando superar a un Real Madrid líder indiscutible en el ámbito del fútbol español. Los seguidores blancos reconocieron la superioridad de los azulgranas poniéndose de pie y aplaudiéndolos.

Ese mismo año Valentí Mora acabó cumpliendo a la vez dos sueños, jugar con el primer equipo del Barça y ganar la liga.

(Este artículo fue publicado por nuestra colaboradora en el número 117 de la revista CIHEFE)

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