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Un pichichi con guantes

Todos los arqueros, alguna vez en su vida, han soñado con parar un penalti decisivo en una tanda o blocar uno que le de un título a su equipo, como en el caso de Urruti cuando le logró detener uno a Mágico González en Valladolid y supuso el alirón del Fútbol Club Barcelona después de once años de sequía. Nuestro protagonista de esta historia estaba aquel día sobre el césped del José Zorrilla. 

Este artículo pretende evocar ese pensamiento que todo portero ha tenido alguna vez en su vida: ser decisivo para su equipo. Pero, ¿de qué manera? A la figura del arquero le acompaña implícitamente un verbo, parar. Aunque menos habituales son  las veces en las que un portero destaca por un gol marcado y no por sus paradas. Suelen ser situaciones normalmente desesperadas, como la de Andrés Palop forzando la prórroga en la vuelta de octavos de final de la UEFA contra el Shakhtar o la de Dani Aranzubía cabeceando un córner para empatar un partido de liga en Los Juegos del Mediterráneo frente al Almería. Hechos puntuales que se reflejan en las estadísticas, a diferencia de otros más efímeros y que se encuentran adscritos al oficio del guardameta. Aunque algunos fueron los elegidos que consiguieron transformar lo puntual en cotidiano, como los sesenta y dos tantos de José Luis Chilavert o los ciento treinta y uno de Rogério Ceni. 

Esta relación de los porteros con el gol nos lleva irremediablemente a evocar la figura de Carlos Alberto Fenoy Muguerza, un guardameta argentino nacido en 1948 en Santa Fe. Carlos Fenoy realizó su debut en el fútbol profesional en el año setenta y uno defendiendo los colores de Newell’s Old Boys, uno de los equipos más grandes del interior del país argentino y uno de los pocos resistentes que de vez en cuando sorprenden a la metropolización del fútbol argentino alrededor de la gran provincia de Buenos Aires. En Rosario se ganó el mote de ‘El Loco’. Según el propio arquero es ‘una manera cariñosa de referirse a alguien juguetón o alegre’. Estuvo dos años defendiendo el marco de ‘leproso’ hasta que se fue a Vélez y posteriormente a Huracán.

En 1975 daría el salto a Europa, concretamente al fútbol español. El Racing de Santander iba a ser el destino de Fenoy, pero Galicia se cruzó en su camino. En el momento en el que se gestó el fichaje, el Celta de Vigo estaba en Segunda División tras una racha de seis años consecutivos en la máxima categoría del fútbol nacional, incluyendo la primera participación en la UEFA de su historia, mientras que el equipo verdiblanco militaba en la Primera División. La oferta económica del club olívico fue mayor y Fenoy cambió el Cantábrico por las Rías Baixas. Vélez recibió a cambio cuatro millones de pesetas.

Carlos Fenoy llegó en 1976 al fútbol español.

El Real Club Celta de Vigo consiguió el ascenso aquella temporada con un segundo puesto, tan solo por detrás del Burgos CF. El portero argentino alcanzó la increíble cifra de 687 minutos consecutivos imbatido, más de siete encuentros, y promedió 0,52 goles encajados por duelo al final de su primer año en España.

Corría el año 1976 y en Vigo volvían a disfrutar de la máxima categoría del fútbol nacional. El objetivo era claro: la salvación, meta que a la postre resultaría una quimera. El equipo comenzó la liga contra Valencia, Atlético de Madrid y Real Sociedad, tres conjuntos de la parte alta de la tabla; y tan alta, ya que el Atleti acabaría proclamándose campeón de liga aquella temporada. El regreso del Celta de Vigo a Primera se saldó con una derrota por dos a cero en Mestalla. En la segunda fecha, el Celta se impuso al Atlético, equipo que solo perdería siete encuentros aquel año, el primero de ellos en el Municipal de Balaídos por un exiguo uno a cero. En la tercera jornada y ya con la presión sacudida de encima, el Celta repetiría partido en casa, esta vez frente a la Real Sociedad. Parecía un enfrentamiento más, pero no fue así. El público asistente a Balaídos observó una de las actuaciones que aún perduran en la mente de los más veteranos de la parroquia celeste. Un encuentro en el que Carlos Fenoy mostró dos facetas pocas veces antes vistas en un arquero. 

La primera parte corría sin muchas exaltaciones hasta que el colegiado del encuentro, el señor Acebal Pezón, pitó un penalti a favor de los donostiarras. Muruzábal efectuó el lanzamiento topándose con la figura de Carlos Fenoy, que detuvo el disparo y mantuvo la igualdad en el marcador. Ya en la segunda mitad, otro penalti se pitó en el partido. Esta vez, en el área contraria y a favor de los celestes. Lo que el público quizá no esperaba era ver a su portero cruzarse el campo dispuesto a tirar la pena máxima. Algo realmente insólito en el fútbol por aquella época, pero que en este caso tiene una curiosa explicación. “En un entrenamiento le dije a Carmelo Cedrún, que era el entrenador, que me dejara probar, que yo tenía buena técnica, le pegué, marqué y me dijo que yo sería el lanzador”. Y así fue, tal y como relata el guardameta argentino a varios medios de prensa escrita. Así que, llegado el momento, Fenoy se situó en el área rival dispuesto a lanzar desde los once metros con nada más y nada menos que a un mito enfrente como Luis Miguel Arconada. ‘El Loco’ no erró y convirtió el 1-0 definitivo para alegría desmedida de la hinchada local. Una actuación espectacular y decisiva, con un penalti parado y otro anotado en un mismo encuentro. Fue el primero de sus goles esa temporada, pero no el último. 

Tras esta victoria comenzó una racha de tres encuentros sin conseguir los dos puntos. Derrota en Sarriá frente al Espanyol, empate contra el Elche en casa y pérdida en Sevilla contra el Betis. Aun así, vamos a detenernos en el partido en el que el Celta de Vigo vuelve a jugar en casa, esta vez ante el conjunto alicantino. Un choque que comenzó con un gol en contra en los primeros minutos y que adelantaba al Elche CF. En la reanudación de la segunda parte, el árbitro de la contienda señaló otra vez el punto de penalti a favor de los vigueses, segundo partido consecutivo en Balaídos que se pitaba una pena máxima con los locales como beneficiarios. Al igual que en la anterior, el guardameta argentino cruzó el campo para chutar y marcar. La afición enloqueció y Fenoy volvió sacar un punto valioso para su equipo, tras los dos conseguidos frente a la Real Sociedad. 

El arquero argentino se dirige al punto de penalti para batir a Esteban, portero del Elche.

En la jornada séptima del campeonato liguero, el Celta de Vigo recibía en casa a la Unión Deportiva Las Palmas en un partido pasado por agua y con el terreno de juego de Balaídos en unas condiciones difíciles para la práctica del fútbol. Tuvieron que transcurrir 77 minutos de encuentro para que el equipo de Carmelo Cedrún viese portería. Otra vez de penalti. Otra vez con Carlos Alberto Fenoy como protagonista. Por tercera jornada consecutiva en el Municipal de Balaídos el guardameta argentino lograba perforar la meta rival. Victoria por un escaso uno a cero con gol de Fenoy de penalti, un guion ya antes visto en Vigo. El Celta se mostró, así, como un equipo fiable en su feudo, aunque las derrotas fuera de casa le penalizarían en exceso a lo largo de la temporada.

Toda historia tiene un momento álgido y en la de Carlos Fenoy ocurre un 7 de noviembre de 1976. Para seguir con la tradición, el lugar escogido no fue otro que su casa, Balaídos. El Celta de Vigo recibía al Real Madrid tras una derrota por la mínima frente al Racing de Santander, club que había llegado a un preacuerdo con el argentino dos temporadas atrás. Por aquel entonces, en el equipo blanco militaban hombres de la talla de Camacho, Pirri, Del Bosque o Santillana. El partido comenzó bien para los intereses olívicos, ya que el equipo tutelado por Cedrún fue capaz de adelantarse en el marcador tras una buena internada de Santomé en el área madridista con posterior rechace de Miguel Ángel para que Del Cura marcase a placer. Los blancos apenas inquietaron la meta de nuestro protagonista. Ya hacia el final del encuentro, cuando el marcador señalaba el minuto 87 de partido, el colegiado señaló una pena máxima a favor de los locales, la cuarta de manera consecutiva en el feudo celeste. Carlos Fenoy, con una efectividad del cien por cien en los lanzamientos desde los once metros, se dispuso delante de la pelota para intentar batir a Miguel Ángel. El ourensano adivinó el lado y paró el penalti con tan mala suerte o buena, si para esta historia se refiere, de que el esférico volvió a parar a los pies de ‘El Loco’ que, sin oposición, batió la meta del gallego, colocando el definitivo 2-0 en el marcador.

Cuatro goles en nueve jornadas disputadas situaban al arquero argentino en un lugar privilegiado en la tabla de máximos goleadores de la Primera División y su cara copaba las principales portadas de los diarios gallegos al día siguiente. El equipo compensaba la falta de gol con una buena solvencia atrás, gracias en parte a las buenas actuaciones de Fenoy bajo palos. Y además, ese plus de ser prácticamente infalible desde los once metros le otorgaba puntos extra a su equipo. El argentino era decisivo en ambas áreas. A partir de esta victoria frente al Real Madrid, los triunfos dejaron de llegar a Vigo y no fue hasta la jornada de 18 en la que el Celta recuperó un poco el aliento con una victoria por 1-0 frente al Valencia. Por el camino se cosecharon empates frente a Málaga, Athletic de Bilbao, Barcelona, Sevilla y Zaragoza; y derrotas frente a Salamanca, Hércules y Burgos. 

No fue hasta la jornada 24 cuando volvimos a tener noticias del carácter goleador de Carlos Fenoy; y como en la primera vuelta, con la UD Las Palmas como afectada, aunque con diferente resultado. El conjunto olívico cayó por un contundente 5-1 en la isla. Los amarillos se adelantaron pronto y al minuto 17 ya vencían por 2-0. Un penalti transformado por el guardameta argentino que no pudo atrapar Carnevali recortó distancias en el marcador, pero un gol en propia meta y los tantos posteriores de Juani y Morete sentenciaron el encuentro. El drama se cernía sobre Vigo y sobre un Celta incapaz de anotar goles que otorgasen puntos a su casillero.

Tras el desastre de Gran Canaria, el Celta de Vigo consiguió encadenar una serie de buenos resultados y obtuvo cinco de seis puntos en sus enfrentamientos contra Racing de Santander, Real Madrid y CD Málaga. En los últimos partidos de la temporada los vigueses tan solo consiguieron una victoria en casa frente al Burgos por un resultado favorable de dos a uno. La escuadra gallega perdió en la jornada definitiva de la liga por la mínima en un dramático choque frente al Zaragoza y certificó así su segundo descenso en dos años.

Los celestes finalizaron penúltimos, tan solo por delante del CD Málaga, con nueve victorias, once empates y catorce derrotas. En casa el equipo rindió bien, cediendo tan solo una derrota frente a la UD Salamanca en la undécima fecha del campeonato liguero, pero lejos de Balaídos residía el problema. El Celta no supo medir sus aspiraciones y se volvió un rival endeble y que jugaba a merced de los demás conjuntos. El equipo de Cedrún fue incapaz de ganar choque alguno fuera de su feudo y tan solo logró cosechar cuatro empates. Un déficit que le perjudicó claramente en sus opciones de pelear por la salvación. Además, los vigueses tan solo anotaron la irrisoria cifra de veintidós goles en treinta y cuatro jornadas ligueras, cinco de los cuales llevan el sello del protagonista de esta historia. Carlos Alberto Fenoy no es el portero más goleador de la historia pero sí el único arquero capaz de terminar pichichi en su equipo al final de una temporada. Por cierto, en una campaña para olvidar en la historia del Celta de Vigo. 

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