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Villa, el 7 indiscutible de España

La semana pasada, David Villa anunciaba que prefería dejar el fútbol antes de que el fútbol lo dejara a él. Sensatas palabras de un jugador con un admirable palmarés y una aún más distinguida capacidad goleadora, que ha mantenido a lo largo de toda su carrera en clubes, ligas y países muy diferentes.

Con el objetivo continuamente apuntando a la portería contraria, el Guaje (Tuilla, Asturias, 1981) fue un matador del área desde sus inicios en Segunda en el Sporting de Gijón. Fue su olfato goleador lo que lo catapultó a la división de honor del fútbol español fichando por el Zaragoza, y siguió creciendo en el Valencia para alcanzar el cenit en el Barcelona. Siempre con el gol como divisa. Sin importar el nivel del equipo cuya camiseta vestía. Su número 7 en la espalda era un habitual del área rival, con su pierna -la derecha o la izquierda, indistintamente- ejerciendo de gatillo ejecutor.

El Atlético de Madrid significó su última parada entre los grandes y lo que parecía ser un paso previo a un retiro dorado en exóticas ligas extranjeras, donde la mayoría de estrellas en declive viven como tales a la par que engordan sus ingresos. No fue ese el caso de Villa, pues prefirió seguir demostrando su idilio con el gol en el New York City FC y en el Vissel Kobe japonés, donde pondrá punto y final a una trayectoria repleta de éxitos.

Pero si hay algo que caracteriza al asturiano, aparte de todos sus logros a nivel de club –campeón de Europa, de Liga y de Copa con el Barça y de Copa con Zaragoza y Valencia, entre otros títulos-, es su papel con la Selección española. Fue en la Roja donde su 7 brilló más que nunca.

En el fútbol hay números cargados de simbología. El 9 es el de los goleadores. El 10, el de los jugadores totales –Pelé, Maradona, Zidane, Ronaldinho, Messi…-. El 7 no está tan definido, pero en algunos equipos es todo un emblema histórico. Que se lo digan al Manchester United, donde Best, Bryan Robson, Cantona, Beckham o Cristiano Ronaldo lo llevaron bordado a su piel. O el propio Real Madrid, en cuya zamarra lo lucieron Amancio, Juanito, Butragueño, Raúl y el propio Cristiano, que fue CR9, no CR7, mientras coincidió con Raúl. La jerarquía manda.

Pero esa jerarquía no es válida en la selección, porque su 7 es el Guaje. Máximo goleador histórico del combinado nacional, con 59 tantos en 97 partidos, campeón de la Eurocopa 2008 y del Mundial 2010 y futbolista español con mayor número de dianas en los mundiales –nueve entre Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, muy por delante de cualquier otro que se haya enfundado la Roja-, no ha habido ningún delantero como él a la hora de defender los colores de nuestro país.

Por todo ello, Villa es el 7 indiscutible de España. Y sólo dejará de serlo si algún otro que porte el mismo dorsal mejora lo que él ha hecho sintiendo la camiseta roja.

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