Home > Historia > El Cagliari evoca la memoria de su mejor ‘calciatore’: el inefable ‘Gigi’ Riva

El Cagliari evoca la memoria de su mejor ‘calciatore’: el inefable ‘Gigi’ Riva

2020 será un año festivo en Cerdeña. El modesto Cagliari, que en abril celebra el cincuenta aniversario de su único título y cumple en mayo un siglo de vida, también está cumpliendo (deportivamente hablando) en la competición doméstica. Los de Rolando Maran, dispuestos a reverdecer viejos laureles, son hasta la fecha el equipo revelación de la Serie A. Con apenas doce encuentros disputados ya tienen media permanencia asegurada –su principal objetivo- y ocupan un virtual cuarto puesto que les llevaría a las rondas previas de la Champions League. En algún lugar de la isla el mítico Luigi Riva apaga orgulloso un cigarro. Ha mirado la tabla clasificatoria y pensado, con media sonrisa pícara, que medio siglo no es nada. Y que todo es posible. Su equipo, por el momento, cumple con el recuerdo.

Cagliari no es una ciudad cualquiera. Esta perla mediterránea, bañada en la Bahía de los Ángeles, al sur de Cerdeña, ha sido objeto de deseo y ocupación de civilizaciones muy diversas desde la Edad de Bronce. Vértice de importantes rutas comerciales, ha tenido conquistadores fenicios, romanos, vándalos, sarracenos y hasta catalano-aragoneses, pero ninguno como ‘Gigi’, el conquistador zurdo que les llevó a la gloria.

Riva, norteño de una pequeña aldea de Varese, no necesitó corona ni cetro para poner al pueblo sardo a sus pies. O mejor dicho, a su pie -el izquierdo-, porque como contaba el míster Scopigno, “Gigi sólo tenía el pie derecho para subir al tranvía”. El atacante, símbolo rossoblù durante más de una década, conseguiría lo impensable con el modesto Cagliari Calcio: levantar un scudetto en la faccia del todopoderoso Inter de Fachetti, Mazzola, Jair o Suárez. Por primera y única vez la conquista sería sarda.

Pese a nacer en Leggiuno, los tifosi del Cagliari abrazaron a Riva como si fuera un ídolo propio. El jugador, que había vivido una trágica historia familiar, agradeció la cálida acogida y entregó su vida deportiva a la roja y azul. Luigi había perdido a su padre con nueve años, con dieciséis a su madre y, de las dos hermanas menores que quedaron a su cargo, una murió de leucemia y la otra quedó inválida tras un accidente. Quizá ‘Gigi’ sólo buscaba una familia. Venía de cuna humilde y se había hecho a sí mismo, como el pueblo sardo. Estaba en casa.

‘Gigi’ y el Cagliari, una historia de amor irrepetible.

Luigi Riva llegó a Cerdeña tras despuntar en el Juvenil del Laveno, donde anotó 63 goles, y en el Legnano de la serie C, club que recibiría 37 millones de liras por su traspaso. Luigi, que fue apodado por el periodista Gianni Brera como Rombo di tuono (rugido de trueno) haciendo alusión a su increíble potencia de disparo, sigue siendo el máximo anotador de la historia del club. En 186 dejó el tope.

El cañón de su zurda haría estragos ya desde su primera temporada como rossoblù, en la que contribuyó con ocho tantos al primer ascenso del Cagliari a la Serie A. Con 20 años ya destacaba entre los mejores del país, y con 22 acabó como máximo realizador de la competición, trofeo que alcanzaría otro par de ocasiones. Zocato cerrado, aprovechaba su potencia para volar en el ala izquierda, pero siempre sin perder de vista el arco, el gol, su única meta en la vida.

Llegó un momento en que la delicada situación económica del club empujó a la directiva a poner en venta al genio, pero Cerdeña respondió encolerizada. Luigi era más que un orgullo, era el símbolo sureño en contra del poderoso Norte que seguía tratándoles como a simples pastores y pescadores sin posibilidad de prosperar.

Aquellos «paletos» tuvieron que hacer algo adelantado a su tiempo para conservar a ‘Gigi’: convertirse en sociedad anónima y obtener, con la ayuda de las principales empresas sardas, dinero suficiente como para mantener vivo el proyecto. Orgullosos y tercos, los sardos se habían cansado de ser pisoteados.

La figura de Riva, que crecía paralelamente a la de su equipo, fue atrayendo futbolistas de mayor talento a Cagliari. En la temporada 1968-69 lograron ser finalistas de la Copa de Italia y quedar en cuarta posición de la liga, siendo todo aquello preludio de la algarabía posterior. La siguiente campaña, la del título, el equipo sardo contaría con hasta seis titulares de la selección italiana: el meta Albertosi, Nicolai, Cera, Domenghini, Gori y el propio Riva.

El éxtasis sardo llegaría un 12 de abril de 1970 tras vencer 2-0 al Bari en casa. El título era del pueblo. La hazaña de ‘Gigi’ y los suyos había dado la vuelta al mundo. Los 21 tantos del capocannoniere le valieron, además, para acabar en tercera posición del Balón de Oro de aquella campaña, solamente por detrás Bobby Moore y el ‘Torpedo’ Müller.

Once titular de la Azurra de 1970, repleta de futbolistas rossublù. Riva aparece de pie, el primero por la derecha.

Aquel año, por si fuera poco, había Mundial en México, y la Italia de Luigi Riva -que venía de ganar la Eurocopa del 68′– dio un excelente nivel hasta la final, en la que caería estrepitosamente (4 a 1) frente a la legendaria ‘Brasil de los cinco dieces’ (Pelé, Rivelino, Gerson, Tostao y Jairzinho).

El combinado transalpino había vencido en ‘semis’ a Alemania en lo que vino a llamarse ‘El partido del siglo’, pero nada pudo hacer en el definitivo encuentro ante el plantel del ‘Lobo’ Zagallo. El primero y muy espectacular ante los teutones, disputado en el Estadio Azteca, acabó 4-3 a tras una prórroga a la que se llegó con empate a uno, y en la que se anotaron hasta cinco tantos (uno de ellos de Riva). Fútbol en estado puro.

Realmente, aquel subcampeonato podría considerarse como un primer puesto de entre los equipos terrenales. Mucha Brasil aquella. Cabe destacar que ‘Gigi’, que anotó tres goles en México 70′, sigue siendo el máximo realizador de la historia de la Azurra con 35 tantos.

La campaña siguiente el Cagliari se estrenaría jugando la Copa de Europa en el Estadio de Sant’Elia, con capacidad para 60.000 espectadores y recién inaugurado para deleite de los aficionados sardos. Allí vencerían 2-1 al Atlético de Madrid en la ida de los octavos de final del torneo, pero un triplete de Luis Aragonés en la vuelta –con Riva lesionado- acabaría con los sueños europeos del equipo en la primera gran remontada continental de los colchoneros.

‘Gigi’ se iría apagando con las lesiones y su Cagliari con él, pero el recuerdo de aquella gesta ha permanecido indeleble en el tiempo, especialmente en su isla. Aún sin poder tener una mayor continuidad, aquella conquista sarda sigue recordándose en Italia como una de las más bellas historias de superación y de amor a unos colores jamás contadas. Por todo aquello, y medio siglo después, ‘Rombo di tuono’ continua siendo venerado en Cerdeña, donde nunca perdió la categoría de mito. ¡Y pobre de aquel que ponga en duda que Luigi es sardo! Por terquedad, orgullo y fidelidad demostró serlo más que nadie. Este año, por tantas razones, toca cumplir con su recuerdo.

Deja un comentario