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Messi será el mejor de la historia cuando triunfe con Argentina


“Argentina no gana ni con Messi”. La frase la pronunció el pasado verano una presentadora del telediario. Se refería a un tropiezo de la Albiceleste en la Copa América, un empate a un gol con la selección de Paraguay. Fiasco que venía precedido por la derrota frente a Colombia (0-2) en la primera jornada de este torneo de fútbol.

Pocos pueden dudar que el 10 del Barcelona y del combinado argentino es el mejor jugador de los últimos 15 años. Otros van mucho más lejos y lo han proclamado el mejor futbolista de la historia. Sin embargo, esta afirmación puede y debe ser discutida. Porque a Leo le falta una asignatura por aprobar para hacerse con la corona. Una prueba que se le ha atragantado durante toda su carrera.

No, el escollo que le queda por superar no es -al menos, no necesariamente- ganar un Mundial. Ni siquiera una Copa América. Pero sí lo es tirar de la selección argentina en partidos decisivos, algo que nunca se le ha visto hacer con su país, por mucho que su legión de admiradores se niegue a aceptarlo.

Cuando Messi viste de azulgrana, todos los elogios se quedan cortos ante su derroche de talento. Espectacular, imparable, monumental, extraterrestre… Pero cuando se enfunda la camiseta albiceleste, el Messías se vuelve absolutamente terrenal, tanto que nunca ha llegado a ser decisivo en ninguno de los torneos internacionales de selecciones que ha disputado.

Los amantes del fútbol de Messi culpan de su rendimiento menor con Argentina a la falta de calidad de sus compañeros. En lugar de buscar excusas, deberían observar la trayectoria de la Pulga con su equipo nacional y fijarse en los nombres que le han acompañado. Por ejemplo, el día que Leo fue más que nunca el hombre que pudo reinar: la final de Brasil 2014.

Argentina había llegado a la final de aquel Mundial con más pena que gloria. Encuadrada en un grupo de primera fase más que asequible, con BosniaIrán y Nigeria como rivales, ganó a todos ellos por la mínima. En octavos de final obtuvo un triunfo agónico en la prórroga ante Suiza, un conjunto que puede ser cualquier cosa menos temible, y en cuartos se deshizo de Bélgica, que entonces no era lo que es hoy. Y en semifinales se midió al fin a un adversario potente, Países Bajos, en un partido sin muchos argumentos por parte de ambos, que acabó con empate sin goles y victoria argentina en la tanda de penaltis.

Fue en la final contra la poderosa Alemania donde la Albiceleste dio su mejor versión… a pesar de Messi. El 10 no hizo un buen partido, pero muchos de sus compañeros sí, y en varias ocasiones pusieron contra las cuerdas a los germanos. No obstante, en la prórroga, la Mannschaft hizo el gol que apartó a los suramericanos de la gloria.

En aquel equipo argentino había futbolistas de la talla de MascheranoHiguaín Agüero. No parece que Messi estuviera solo sobre el césped. Desde luego, quien vio la final del Mundial 2014 no puede decir que Argentina jugara mal. Lo que no se vio es que su capitán entrara mucho en juego. Al menos, no lo que se espera de un futbolista de sus condiciones.

Un líder no necesita a los demás. Son los demás los que lo necesitan a él. Messi ha demostrado cientos de veces en el Barça que sabe echarse el equipo a sus espaldas. Pero no se puede decir lo mismo cuando es su selección la que precisa su admirable calidad.

Los más grandes de la historia han sido determinantes tanto en sus clubes como con sus países. Lo fue el Pelé tricampeón del Mundo con Brasil. Y Cruyff, símbolo de la Naranja Mecánica neerlandesa, la subcampeona más bella en la historia de los mundiales.  También PuskasEusébioBeckenbauerVan BastenRomarioZidaneXavi… Y, por supuesto, Diego Armando Maradona, cuyo extraordinario rendimiento con Argentina le permitía aparecer siempre cuando se le necesitaba.

Cruyff decía que un verdadero líder es consciente de que sus compañeros cometerán errores. Messi no culpa a sus compañeros de selección, pero sí lo hacen periodistas y aficionados con pocas ganas de asumir que a la Pulga todavía le queda camino que recorrer para ser el mejor futbolista de la historia.

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