Las felicidades
“La gente se ríe cuando digo que el fútbol es de las tres o cuatro cosas que producen más felicidad. Te falla tu mujer, tus amigos, tus hijos, le fallas tú a tu mujer, a tus padres, te falla todo… pero el fútbol no. El fútbol genera entusiasmo. Y el tren del entusiasmo no para en ninguna estación. El de la esperanza, sí. El del optimismo, también. El del entusiasmo no para jamás”.
Así habla uno de los maestros de la imagen. José Luis Garci, cineasta de voz ronca, barba estudiada de tres días (una máscara de cinismo que busca la verdad), arrugas onduladas en la frente. Y goyas. Y un casi óscar. Y You’re the one, Tiovivo C. 1950 y Ninnete o Historia de un beso. ¡Qué grande es el cine!, y qué grande es el fútbol, debe pensar. Atlético empedernido, sinónimo de sufrimiento desbocado y desesperanza eterna. Futbolero de domingos por la tarde.
Nos habla del fútbol en una entrevista veraniega. La leo en el sofá. Me hago un resumen mental: fútbol-felicidad-todo al carajo- el fútbol como entusiasmo… ¿y algo a qué desesperadamente agarrarnos?
El fútbol, bonito deporte que ilumina la vida, palabras para encetar una conversación de posibles silencios criminales, anécdotas para reír un sábado de sobremesa, nueve meses de medicamento continuado, como el suero de los enfermos. Nos cura.
Pero amanece el verano. Y el balón desaparece, agotado. Letras y más letras, rumores, fotos y fotomontajes cutres de la prensa intentan mantenernos despiertos.
Qué quieren que les diga. Todo el verano sin fútbol. Y no me ha pasado nada. De acuerdo, había mono, por qué negarlo. Pero ya hemos empezado de nuevo y el fútbol me lleva, cuál tonto sin motivos, a reorganizar mi agenda según los partidos. Perdóneme, pero es así. Más dolores de cabeza, por si no tenía suficiente.
¡Claro que lo disfruto! ¡Claro que me apasiona cuando el fútbol se inspira en el arte! Soy un enamorado de la belleza del balón, aunque la busco aunque no la encuentre. Y sin fútbol también he sido feliz. Claro que genera entusiasmo, pero si tu equipo pierde, el entusiasmo te importa un carajo. Y no todos pueden ganar. Así que calculo que la mitad de la población sufre depresiones y tristezas profundas los fines de semana. La otra, un mínimo aliento para emprender la nueva semana.
Así que el fútbol nos ayuda. ¡Claro! pero lejos de él también se encuentra otra felicidad. Quizá más completa y duradera.



¡Ya era hora! Me alegra que escribas de nuevo; el fútbol, en tu pluma, me produce cierta felicidad.
Gràcies Marc!!
Ha costat.. però em tornat!
Ara espero no defallir i morir en l’intent…