Sirenas de oro
Bailan en el agua como hermosos delfines. De hecho, son sirenas de oro que ribetean movimientos alegres a sus danzas, pintan graciosas en el sabor incoloro del agua con pinceles como si fuera marfil de palacio real, dibujan con el sinsabor de la espuma con carbón tenue y respiran con el indoloro del azul en movimiento como manjar de posada. Sirenas de agua dulce y cloro, que se extasían con el brillo transparente del azul.
Mientras los terrícolas aún desenlazamos nuestro sueño con el edredón, las sirenas se deslizan en su mundo. Entre ocho y diez horas en la piscina, decorando sus escamas, saciando sus sonrisas, afinando el estómago para el movimiento ágil y elegante. De ojos brillantes y piel fina, su arte es la piscina, y su obra, la belleza.
Purifican su alma en el agua, donde en el anonimato van creando su gesta. Allí todo es gloria. Las sirenas se retuercen, juegan con sus brazos, giran como muelles y la espuma que crean no puede seguirlas. Bailan al ritmo de una música lírica que desconocemos, mientras se sacrifican, quieren vencer y son un equipo. Lo saben nuestras sirenas del mediterráneo.
Sus cuerpos son de una belleza misteriosa, que se va descubriendo cada vez que las observas pacientemente. Una belleza misteriosa, segura, tierna… hermosa dentro del agua y brillante fuera del agua. Una belleza madura, edificada en la voluntad competitiva, la rebeldía, el sacrificio de los días baldíos y la búsqueda de la expresión sublime de su arte.
Así son todas esas preciosas sirenas de sonrisa ingenua que ensancha el espíritu. Y así es la estandarte del grupo. 30 medallas internacionales colgadas en su cuerpo. A una semana de cumplir 31 años. Gemma Mengual, cuatro oros en los europeos de natación sincronizada. Y una sonrisa de sirena de las aguas de Nunca Jamás, jugando a no crecer nunca con Peter Pan.



Genial, Jaume. Menudo homenaje el tuyo hacia un deporte minoritario; ¿recuerdas que en Atenas nos cruzamos con una sirena? Ya ni me acuerdo de su nombre, pero seguro que ella estaría encantada de leer lo que has escrito. ¿Para cuándo una entrada sobre atletismo?
Bueno Marc, ahora que ya tienes 24 años quizá tocaría una de atletismo… pero tengo miedo de defraudarte… ¿qué me sugieres? Estoy hilvanando uno mentalmente… a ver, a ver…
Creo que se lo merecen verdad? Lo que hacen las chicas de natación sincronizada es alucinante…
No me acuerdo de nada de esa Sirena que nos encontramos en Atenas… una confesión: al día de conocer el gran éxito de las chicas de natación sincronizada, pensé en hacerles un artículo haciendo metáforas con las Sirenas. Mi genial idea fue muriendo día a día, cuando descubría que todos los periódicos decían que eran Sirenas y tal… ¡iba desesperándome cada vez más! Todo mi talento que creía escondido en mí, y resulta que todos decían lo mismo…pero mira, me decidí por hacer el símil igualmente porque no se me ocurría ninguno mejor!
Es lógico compararlas con sirenas; otros animales de mar tipo besugo, bacalao o pez espada no logran el impacto deseado.
Sobre atletismo, no hagas un artículo hasta que lo que hayas vivido te lo pida. Acuérdate de la final de 10000 que vimos en Atenas, el estadio lleno y Bekele corriendo en 54″ la última vuelta. No sé si fue complicidad, pero me afirmaste que te gustó. ¡Te gustó el atletismo!
Encuentra otra carrera igual y ya podrás recuperar la oportunidad perdida.