Cerrar los ojos

11Mar08

Cierras los ojos cuando no quieres morir. Cerrar los ojos es como driblar los nervios y huir de esa realidad crítica, un segundo que se congela, prólogo de un desenlace que se descubrirá: tragedia o comedia.

Con sus manos blancas, se tapa el rostro negro. Prefiere la ceguera a la evidencia. El penalti que puede empatar la final. La última oportunidad de creer en un sueño.

Berbatov, ese delantero de diadema blanca y rostro de fugado, anda despacio hacia la pintura blanca. Congela a Chec, el arquero que luce serio y sobrio en sus ademanes, que no puede más y rompe el hielo tirándose a su izquierda. En ese instante, mientras el portero de la sombra va cayendo, Berbatov roza con el interior de su pie el balón, que entra mansamente en la muralla del Chelsea.

La grada estalla de jolgorio blanco y negro, emoción contenida que supura, alegría que ahoga el sufrimiento, y el delantero búlgaro del revólver que asesina celebra el gol enrabietado, como los psicópatas que acaban de cumplir su misión.

Hasta el final, el Wembley moderno se mina a base de suspiros, bombazos del corazón, y cuerpos que tiritan de muerte. En el tiempo extra los aficionados cierran los ojos y piden clemencia cuando el balón se toma un respiro.

En uno de ellos, de una falta sacada como para perder tiempo, Woodgate, un armario de hospital, aparece de entre la algarabía de jugadores y se alza con los ojos cerrados para rozar el balón, que le rebota en la frente después de la parada del vagabundo con guantes, y el cuero entra desvergonzada, lenta, en la muralla del Chelsea.

Con los ojos cerrados marca Woodgate, defensa central y especialista en operaciones quirúrgicas. La luna blanca entra en la red perezosamente, como forzada, como indigna de goles azarosos, sin fantasía. Pero ese golecito lo conduce al altar todo el planeta, que lo canta enajenado. 

El defensa central lo celebra solo, gritando naderías, con los brazos en alto, sin abrazarse a sus compañeros porque no se acuerda qué es eso de celebrar goles para la historia.  


2 Responses to “Cerrar los ojos”  

  1. 1 esquirola

    Sort que quan un posa primer “les pedres grosses dins el gerro” (suposo que saps l’anècdota) les altres pedres, pedretes i la sorra… hi van capiguent. Em sentia una mica culpable de que “El Revulsivo” no produïs, de que potser afluxés, però ja veig que apareix amb la força de sempre o “even better”. Endavant! aquest escrit és molt bo. Enhorabona!

  2. 2 Jaume

    Esquirola, don’t worry be happy. El revulsivo is for free, you know!
    Gràcies pels teus ànims!
    Ara vaig més de bòlit, però bé, ens hi anem acostumant!!

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