Les propongo un juego. Entrecrucen sus manos por la espalda, imitando la típica pose en la foto de graduación del colegio. Ahora, empiecen a andar… uno, dos, tres pasos, cincuenta… ¿Hasta aquí fácil, no? Vamos a darle emoción.
Procuren hacer vida normal así. Intenten trabajar con las manos en la espalda, vístanse, escriban en esta postura, envíen mensajes de móvil a sus amigos, saluden a sus conocidos por la calle, y ¿por qué no?, hagan caso al médico y prueben de jugar al fútbol.
¿Les resulta más difícil, verdad?… ¿imposible acaso?
Javier Hernández juega a eso cada segundo de su vida. Y suele vencer con mucha facilidad, y encima, se lo pasa pipa. Nació sin brazos, y ha aprendido a vivir como si fuera un maniquí con alma. Se escabulle de cualquier problema con picardía porque su ambición camina hacia la meta en la que cosas que no puede hacer sean las menos posibles. Y por eso es tan autónomo como usted o como yo. Trabaja de periodista y es, por encima de todo, un joven feliz.
Vive en el campo de entrenamiento del Zaragoza, sus manos queridas. El sabe, sentado en la gradería de cemento solitario, que las mañanas grises de conos, petos, charlas tácticas y estiramientos serán la gloria del domingo. Y luego llega a la redacción, llena de libros con información, donde escribe sobre ello. Y se siente privilegiado, porque hace lo que le gusta, y sus colegas de profesión babean cuando hablan de él.
Y se pasea por ahí solo, hablando con unos y con otros. Esos millonarios del balón aprenden con él que no compensa ser mercenario. Y por eso los jugadores lo quieren, y lo buscan y se ríen con él. Pero él está currando, que diríamos. Y sus pies empiezan a teclear las letras a todo trapo. Escribe la noticia del día del Real Zaragoza S.A.D con una agilidad y una gracia propia de los hermanos Marx. Los dedos de los pies van regateando teclas, se tensan, piensan, sopesan, hasta que teclean la letra exacta.
Acude al cemento del estadio de entrenamiento. Allí, descalzo, toma notas de lo que ve con un bolígrafo pegado a los pies que se lo coloca su querido fotógrafo, su fiel escudero y gobernador de una ínsula maña. En invierno, tira de memoria para no congelarse. Es amigo de todos los jugadores. Y los entrevista, mientras que son esos clientes de todos los bancos quienes encienden y paran la grabadora para este periodista.
Javier no tiene complejos. Su condición física le sirve para superarse segundo a segundo, le estimula a encontrar soluciones a los problemas diarios. Sólo teme, como joven periodista, los primero minutos de una entrevista: tiembla cuando debe preguntar. Es normal, está aprendiendo. ¿Qué voy a preguntar? Pero pronto, una entrevista de trabajo se convierte en una conversación de amigos. Y el jugador del Zaragoza se irá a dormir pensando que hoy un chavalín le ha dado una lección de humanidad.
Se despide de unos y de otros. De este y de aquél. Y hasta mañana. Por la tarde, suelta en el ordenador lo que se ha empapado durante el día. En un pabellón vacío, cuando puede, juega al fútbol sala con sus amigos. Pasa como Laudrup, dirigiendo el balón mientras mira en dirección contraria, controla el balón, lo pisa, lo aguanta, se excede encima de ella, como un malabarista y suelta el pase certero.
Viste como vive, unos tejanos claros, polo blanco, y el abrigo puesto por encima de los hombros, que le baila a la altura del trasero. Ríe tímido, y observa el mundo con seriedad. Escribe con los pies y sus textos, hilvanados por un soñador, descubren al día siguiente sueños en aquellos corazones que sus lectores pensaban muertos, sin ilusión por vivir.



Joder. Y perdón por el palabro. No me sale más. Supongo que no llorar ha sido por estar en la redacción. Qué tío más grande!!!
Quin impacte aquest testimoni!, és increïble! Veig la força d’una ànima que sap que el valor està en SER ella mateixa. Enhorabona per presentar-nos aquest exemple de superació diària. Gràcies Jaume!
Per cert, la cèl·lula futbolística que hi ha en el post anterior d’en Javier Presas em sona, jejejj
James! Pensava que estava mort això d’el Revulsivo… me n’alegro que segueixis emb els teus textos tan benpàrits. Per cert, molt maca la postal de nadal que has posat en un post de més avall… a veure si em presentes a l’autor, que deu ser un crak. jeje.
Molt bon post, molt impressionant. Em penso que faré servir el vídeo amb els nois de la ESO, ajuda a pensar.
Javi, pues sí, yo también quise llorar después de ver el vídeo (y me pasa siempre que vuelvo a darle el play).
Esquirola, és un exemple de superació no diària sinó de cada segon!! I sap que l’únic que pot fer és SER ell mateix per ser feliç.
Quintanesukarrea, doncs ja veus que no està mort el blog!! Seguim i em més força. El dia que vulguis et presento a l’autor de la postal de Nadal (no et vas enfadar oi??).
Ramon, quina alegria veure’t per aquí, em pensava que el kokamuskes no et deixava temps per visitar altres blogs!! I sí, fes servir el vídeo que impactarà molt -i potser els fa pensar i tot- als noiets de la ESO!!.
Gràcies a tots i totes!!
Realmente increible, Jaume. Si quieres, puedes. Javier Hernández nos lo ha demostrado.
Íncreible; no tinc paraules!!