¡Unbelievable!
Cogamos un taxi en el centro, será lo mejor. ¡Esas tasas que nadie entiende, qué caros están! Aquí tiene, gracias por todo. Por Dios, vaya cola. Si sigue fuera de la terminal. Mira, embarcamos por la puerta del final a la izquierda. ¡Carai, saca la Visa papá, con la de cosas que venden en las tiendas para mamá y para mí, claro! Deja, deja. Aquí no tiene gracia gastártelos, ya lo aprenderás. “Señoras y señores, bienvenidos a bordo. Por favor, abrochénse los cinturones. Vamos a despegar…”.
“Ladies and gentelmen, you’re welcome. It’s ten o’clock in the morning”. Fuera el cinturón. Ya pisamos tierra. ¿Y las maletas?, ¿Son aquellas? No. Se parecían pero no… ¡míralas, míralas! ¡Cómo desfilan por la cinta mecánica! Vigílalas y que nadie se confunda o se pase de listo. Allí están los taxis. Ponte el abrigo. ¡Qué frío y qué nubes borrascosas tienen en las Islas!
Tú de copiloto, hijo. ¡Eh chavalín, que este es mi sitio! ¿Su primer viaje por aquí verdad? No se preocupe, le ocurre lo mismo a todo el mundo. Siempre creen que deben subir por la puerta de la derecha. ¡No se apresure! Ésta es la mía. Piensa que conduce pero sin volante, así no le parecerá tan incómodo el viaje…
La vieja ciudad industrial, ligada a la historia naval del país; el anacrónico puerto militar o el Royal Naval Museum. Y el mar. La vieja y tranquila ciudad de la costa sur del país. El barrio de la mente que imaginó David Copperfield y otras pequeñas miserias huérfanas. Bienvenidos al condado de Hampshire. Ahora ya sólo falta ponerse la gabardina gris, de terciopelo, que conjuge con el sombrero. Bajo el brazo, el The Guardian o el Financial Times. Un buen hombre de negocios, trabajador, informado.
Y el domingo, al estadio. Fratton Park y la copa y las dos gloriosas ligas allá en los cincuenta. 20.200 gargantas y bufandas bailando al mismo son los días de gala, cuando el socio también se rasca el bolsillo. Antaño, el momento de la siesta. Ahora parece que las cosas cambian. ¡Vamos hijo! Ondea la bandera, que serpentee como una cobra. Te pareces tanto a mí, treinta años atrás… y yo al abuelo… ¡Ya salen, ya salen los azules de pantalón blanco y rojas medias! ¡Pompey, Pompey, Pompey! Hoy ganamos, hoy podremos seguir soñando, esto es increíble. ¡Este año sí! ¡Pompey, Pompey, Pompey!
Ensordece el silbato. ¡Pompey, Pompey, Pompey!¡Goal!¡Goal!. Uiuiui… fin de la primera batalla. Toma hijo, para bocatas. El baño ruinoso, como los de todas las fortificaciones del mundo. Hay cosas que no cambian. ¡Ya vuelven a salir! Uiuiui… el empate a 2. Estos desconocidos del Reading quiren morir vivos aquí. Como siempre, desperdiciando ventajas, resucitando al enemigo herido. Mierda. ¡Goal! Páralo James, páralo. Nueve metros, el círculo blanco, el balón, disparo. ¡James, paradón!
Qué partidazo. Mira como gritamos todos. Si ganamos y pierden los otros… la champions… ¿te lo imaginas? pasa el tiempo. tres, cuatro… ¡Goal! 5-2. “Amazing, espectacular” grita el periodista. Esto es increíble. Uiuiui. Bueno, que no nos quite el sueño, tranquilos. Es imposible. ¿Papá, quizá puedan amargarnos? Calla, calla. 5-3… ¡Goal, goal!”¡Ja, ja, ja o muy God!”.
7-3. Unbelievable papá. Mamá ni se lo creerá, lo que se está perdiendo. ¡Un hat-trick de Benjami! ¡Será mi ídolo! Pompey,Pompey,Pompey. Uiuiui… bueno, el del honor, que lo marquen, ya da igual. ¡final,final,final! 7-4. ¿Te lo crees hijo, no es Wimbledon. Somos nosotros querido. ¡Unbelievable!Jamás desde 1898 cuando se pegó el primer balón aquí, en Fratton, se había visto algo así. Eres parte de nuestra historia, hijo mío; ¿te das cuenta? Un brindis al buen fútbol, a la magia y a la salsa del gol. ¡Unbelievable!, comenta el comentarista de la cadena estatal, para que nos envidie toda la isla.



Realmente Unbelievable, pero me he perdido desde el principio. Me ha gustado lo que has escrito y cómo lo has escrito; pero no sé a qué te refieres. Y me da lástima. Porque no le pillo todo el jugo.
No obstante, gracias por escribir tan seguido.
¡Marcus, perdona que haya tardado tanto en contestar!
No sé, tu comentario me deja un sabor agridulce porque, como podrás suponer, mi intención no era precisamente que no entendieras nada de nada ni que te perdieras desde el principio.
Te cuento, mi idea era homenajear un partido de la liga inglesa de esta temporada entre el Portsmouth (El Pompey, pompey como grita su afición) y el Reading que terminó en 7-4.
Pero para llegar a este punto, empiezo con un padre y un hijo de nuestro país que viaja a Inglaterra hasta que se empapa de aquel país y se queda a vivir allí, y se hacen del Portsmouth y cuentan cómo ven el partido y lo que ocurre…
Hacerlo así me pareció más original, diferente o más literario si quieres.
Quizá no doy pistas suficientes para saber de qué va el texto o quizá esta licencia literaria de llegar a Inglaterra y por arte de magia ser aficionados del porstmouth no sea la mejor… pero me pareció que aquí estaba la magia de la literatura.
Seguiré escribiendo, no te preocupes, y cada vez con más ahínco!!
Ok, Jaume. Lo siento; seguro que lo explicaste genial pero para alguien que no sabe que el Portsmouth es un equipo de fútbol y, mucho menos, que sus aficionados gritan pompey, pompey… pues era un poco difícil pillarlo.
Por supuesto, ni sabía que ganaron un partido por 7 a 4. Pero me gusta la idea que has tenido. Original y amena. Sigue así!!!
Claro, no te preocupes. Quería jugar con el misterio y la sugerencia, dando pistas pero sin decir que el equipo y la ciudad era el Portsmouth… fui dando datos de la ciudad, del equipo de fútbol, del partido concreto… no sé, me parecía mejor no dejarlo explícito…
Y sí, el objetivo era homenajear este 7 a 4 que tuvo lugar este año…quizá debería haber dicho exactamente cuando fue…
Hola “petit Dickens”! quan llegia aquest text, com l’anterior de les castanyes i moniatos, pensava: aquest noi DIBUIXA la ciutat o el Londres del Tàmesis! Realment quasi bé sentia el “Big Ben”, no et preocupis si diuen que no entenen, la literatura és per gaudir el so de les paraules……., jo tampoc sabia que els de Portsmouth havien guanyat un 7 a 4, però tan ni fa, ja he vist que era un homenatge. Segueix jugant i “fent pases” de mots, Dickens tampoc donava dades explícites, ni deia detalls exactes………
Hola Esquirola!!!! Veig que si parlo de la teva estimada Anglaterra i el seu preciós idioma començes a elogiar-me d’una manera desmesurada, però tot i que siguin falçes, agraeixo molt i molt!!
Que bonic això que dius que la literatura és per gaudir el so de les paraules… m’encanta aquesta definició!!
Ens veiem dijous al gran sopar de Nadal amb la guatlla com invitada?