En la tienda apenas cabe una persona. Es una caja metálica color verde oscuro como una hoja de árbol, situada en una esquina, muy cerca de cuatro hombres sin rostro, suspendidos en cajas amarillas de fondo neutro; ahora verdes, ahora parpadeantes, ahora rojos. En la tienda venden boniatos y castañas recién asadas entre llamas, gominolas de feria y bolsas de patatas arrugadas en la estantería.

El vendedor, un inmigrante, suda para vender un boniato y cuatro castañas. Circulan coches derrapando y hombres serios, con carpetas debajo el brazo. Huele a humo y a brasas. Fuera de la tienda está su mujer con un delantal sucio, que esconde unos trazos de un antiguo ramillete de flores. Gritan desesperados, en balde, en busca de alguien que pique con cuatro monedas oxidadas.

Enfrente, a tres pasos cortos, cinco obreros con mono azul descansan de espaldas a su gran obra: un andamio carcomido, como una telaraña, que han ido tejiendo con paciencia durante muchos crepúsculos. El obrero joven, el de los chistes y piropos verdes, mira al inmigrante. Una semana ya da para entablar amistad:

- ¿Pero vais a ganarlos o qué?

Siguen andando los transeúntes, ajenos a los boniatos que siguen cociéndose a fuego lento, en busca de un amante. Es hora punta. El vendedor pone sus manos en la cabeza, y sigue con el pulgar el hilo que dibuja el escudo cosido en la frente. Lleva puesta una gorra al borde de la jubilación, de cuando no importaban las marcas. Sólo se ve el azul y en medio el escudo en estado paupérrimo. El vendedor se toma un respiro de aliento entrecortado y sopla. Con una paleta, remueve las castañas y contesta con su voz dulce: 

- Los aplastaremos.

Faltan dos días para el gran derbi de las rayas verticales de la urbe del mar, Montjuïc y el Tibidabo. Y el humilde está que se sale, y el poderoso en crisis, y encima juegan en casa y si ganan los adelantan en la clasificación. Su mujer también empieza a gritar:

-¡Compren boniatos, boniatos de los buenos…!

  


5 Responses to “Boniatos y castañas”  

  1. 1 Roser Fàbrega

    sigo sin entender casi nada,`por la verguenza que me da decir , nada, quizá, quién sabe, algún día me despierte con “ciencia infusa” y aprenda a descifrar algo del argot del fútbol, que sí, que Jaune habla de castañas y boniatos, pero luego mete el “derby” y los andamios y los entendidos en el tema para los que yo soy una solemne ignorante.

    Bien, yo me he pasado el dia en Port Aventura y, claro que el padre de mis hijos ha venido, pero su corazón estaba en esto del derby, o quiza tenía otro nombre lo que estaban haciendo sus hijos mayores en el campo´. Claro que no se si compensa que uno se lesione y que el resto no vaya con la familia a disfrutar porque…..está el fútbol de por medio…….

  2. 2 Marc Roig Tió

    Es que Jaume tiene un estilo demasiado característico cuando escribe. A mí me encanta, aunque también es cierto que no siempre entiendo las relaciones que saca entre objetos inanimados, personas y colores. Pero cómo me gusta. Y el poeta que regalaba poesías, ¿no estaba por allí también, Jaume?

    Un saludo, ya queda poco para vacaciones!!!

    PD: ¿Quién se ha lesionado?

  3. 3 Jaume Arxer

    ¡Mare, pero si apenas hay nada de argot futbolístico! ¡Pero si apenas digo nada del mundo del balón aquí! Ai mare… y sobre lo de Port Aventura, es la eterna lucha del “dichós futbol”.

    Marc, el poeta que regalaba poesías no vagabundeaba por ahí… esta vez… hace tiempo que le he perdido la pista.

    Se lesionó mi hermana Jordi. ¨Fue en el minuto cinco de la primera parte… ya ves…

  4. 4 Mons

    Jaumet!
    No serà el hombre que hay en la calle balmes con travessera de gràcia? cerca del trabajo del “abogado”?

    Ja ho saps, sempre t’ho dic, ets un crack de les paraules, les frases… Quan les escrius i les ajuntes totes fas una gran obra!

    Apa, espero que així t’animis a escriure més… que ja tardes a publicar cosetes, ja….

  5. 5 Jaume Arxer

    No lo es Mons, pero nunca se sabe…
    Gracias por los ánimos, que me estimulan a seguir, a no parar… aunque a veces cueste… pero tarde o temprano, seguimos ahí.

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