Como arquero, tenía la manía, romántica si quieren, de atajar los balones con sus guantes desgastados, que ya atisbaban un pequeño agujero en la punta del dedo pulgar. La tela iba deshilachándose balón a balón, parada a parada. Pero se intuían, a través de la minúscula apertura, unas manos dulces y elegantes.
Los aficionados lo reconocían por su equipamiento negro grisáceo, como si estuviera manchado con pequeñas partículas de polvo en un vestido anticuado. Pero sobre todo, por sus raídos guantes blancos. Pero nadie sospechaba que esos guantes, que ya cruzaban línea de sombra del estropajo, escondían su gran pasión.
Unas manos poéticas. Con ellas, mientras el balón luchaba en la otra área, el vigilante solitario que ronda por su ciénaga de centeno, escribía al aire pequeños versos que zurcía en su mente. Nadie conocía su idilio arquitectónico de ir construyendo frases bellas pues, en cierto sentido, sentía vergüenza de que se supiera. También, aferrándose al pragmatismo, tenía miedo de que sus méritos futbolísticos fuesen vejados por tal manía, romántica si quieren, tanto por la afición, como el entrenador o por los propios compañeros de aviones y estadios, más dados a las patadas, las soeces y la bebida que a la contemplación, con el consecuente despido laboral.
Pero cuando estaba en juego medio título, en el partido del año contra los enemigos desde el día del bautizo, voló al aire, hacia el palo contrario, rozando con el pulgar rasgado el balón que ya se colaba, y desviándolo. Se alzó, en medio del “ooohhh” de las miles de gargantas, y recogió la pelotita, llevándola con las dos manos, como si fuera una reliquia. La miró y remiró. Entonces, cuando el “ooohhh” moría, imaginó unos versos que cosería en el balón:
“mi alegría, mi vida y mi tragedia. Atajarte, rozarte y acariciarte, mi prosa más grande. ¿Cómo poetizarte?”



Muy bueno Jaume, pero me quedo con la duda. ¿Existe este portero? Sería capaz de hacerme vibrar de nuevo con el fútbol…
Gracias Marc… Me alegro que te guste. Por cierto, tengo buenas noticias para ti… espero que gracias a ello me dediques un post! Esta mañana he llamado a casa y he conseguido lo inconseguible… ¡que mi madre leyera la sección de deportes del Diari de Girona… y allí, estás tú, mi nota, y una foto en la que sales muy mono…
¿existe realmente este portero? Yo estoy convencido que mucho más de lo que crees…
Jaume!!!!!!!!!!!!!!!
Portava gairebé dues setmanes esperant notícies teves. Aquest matí, mentre caminava per la ciutat comptal, m’he trobat un joglar que tot recitant la teva poètica prosa, m’ha anunciat que per fi havies superat el “sindrome Bartleby”.
Segueix aquest camí; el dia menys esperat veuràs la llum del túnel!
Una abraçada!
Estimat Miquel,
El Síndrome Bartleby es inferior, serà sempre, al mal de Montano!!!
Una abraçada!!!
però de què parleu nois¿¿¿¿¿¿¿ no hi he entés res de re , meyns mal que tinc confianÇa amb vosatres, que, sino em penso que esteu tramant alguna cosa rare. D’això, aquests comentaris son gratis , no?.
UN PETÓ BEN FORT.