El sol derretía el asfalto, rabiando de calor. La carretera parecía un mus de alquitrán. El viaje en coche entre las montañas no tenía fin. Mientras, en otro lugar del mundo, un jovencito vestido de amarillo se deslizaba (casi volaba) desde su burra, como la nombró un comentarista.
Posición encorvada, pedaleo rápido y alegre, rictus alemán: boca abierta, mostrando los dientes, bebiendo el sudor. Mientras, mientras volaba y volaba en la burra, el jovencito sufría y sufría y sufría más que en el infierno. Contra el destino, contra el reloj, contra dos auténticas cucarachas de la crono. En juego, cruzar de amarillo el Arco de Triunfo de París.
En otro lugar, el sol cocinaba la carretera en un quemado mus de alquitrán. Contra el destino, contra el reloj, contra las ondas de la radio, seguíamos, con la respiración en vilo, las andanzas del jovencito, que seguía bailando un tango con la burra. El pentagrama dibujaba un ritmo rápido, pedaladas ligeras, rostro sudoroso.
La señal radiofónica pasaba del tango a un concierto de máquina caótico. Perdíamos la batuta del jovencito. Desesperados, con rostros también sudorosos, le dábamos al dial en busca de noticias buenas. La señal volvía a perderse lejos del pentagrama, y un fantasma cruzaba de amarillo el Arco de Triunfo de París.
“¡Ya llega, ya llega! ¡Qué pedaleo! ¡Qué ritmo! ¡Qué música! 30, 29, 28, 27… ¡venga chaval, venga!… 26, 25, 24, 23 segundos… ¡Contador, campeón del tour por apenas 23 segundos! ¡Un día histórico! ¡Mañana gran paseo por los Campos Elisios!”.
Apagué la radio, y miré ingenuamente el mus de alquitrán que pasaba por la ventanilla. Respiraba hondo, cansado después de tanto esfuerzo. Por fin, volando encima de la burra por montañas, metas, podios y chismorreos diabólicos de la prensa, Contador llegaba a París. Y de amarillo, como los dioses del Olimpo.
Sintonicé el dial de mis sueños, soñando con la leyenda, los héroes, la gloria, el esfuerzo… y la grandeza del ser humano. Pronto, llegamos volando encima del burro a Arsèguel, una pequeñísima población catalana, perdida entre las montañas. Cuatro casas en perfecta armonía, una iglesia románica y pequeña apartada del pueblo, y el sonido alegre del acordeón.
Aquella noche de verano, Arsèguel, donde nieva siempre en invierno, se convirtió en la capital internacional del acordeón. Más de cuatro horas de concierto, con los mejores acordeonistas de Rusia, Uruguay, Europa central o de la tierra, nos hicieron soñar al ritmo de la alegría, con un mundo que canta a los héroes.
La noche transcurrió como si fuera la única noche de toda la vida. Los acordeones nos olvidaban del olvido y la soledad. Un canto a la gloria en Arsèguel, el acordeón de las montañas. Sólo se era feliz escuchando esa música, en primera fila, sentados al suelo, con el culo rampante y en dolor, cogiendo en brazos al pequeño de casa, muerto de sueño.
Cuando la música se endormiscó, sólo se oían las pupilas cerradas del público, que armonizaban con la noche de estío, fresca y estrellada. Fuera del recinto, cogí de la mano al pequeño de casa, y miramos la iglesia del pueblo, con el campanario alzándose hacia el cielo. Una estampa navideña sin nieve.
Saboreando el sonido alegre del acordeón, volé kilómetros de distancia hacia otro lugar del mundo, donde un chavalín, de nombre Contador, contemplaba su propio pesebre. Miraba la noche gala, sonriendo de felicidad y dibujaba con su ilusión una torre alta, hecha de hierro, como un campanario que avanza alegre hacia el Olimpo de los dioses que vuelan encima de la burra.



Rantan…hoy es un día duro para los blancos…nos queda el consuelo que somos sub-campeones de españa…entraba esta mañana ansioso a tu blog para ver tu visión del partido de ayer (Madrid-Sevilla)…con la ironía y “amor-odio escondido” que procesas hacia los merengues…que recuerdos de aquel Madrid-Manchester en EL CORZO…no recuerdo el partido…sino tu gran reflexión del partido, del juego del Madrid…del gol de Figo que entró por la mísmisa escuadra…tus comentarios se veían puntualizados con los de mi gran amigo: el camarero del corzo: el tuercebotas Salgado, el Muro…de pladur, la nenaza de Guti… Por eso, hoy, tras la derrota, necesito esa ironía…Grande Pepe: hace lo mismo que los defensas malos…pero por 30 kilos…
Espero que todo bien…Un abrazo
PASKY
Pasky, me encantaría escribir sobre el partido, es lo que más deseo del mundo… pero por desgracia no pude verlo… y qué grande aquella noche en el CORZO…
pero tranquilo que creo que tendremos este año más oportunidades para tirar de la ironía…ya verás como disfrutaremos todos!!!
Apreciat, i a vegades no prou ben ponderat, Jaume;
Veig que últimament has escrit poc!!!!
Volia passar una bona estona llegint i amb un escrit no n’he tingut prou. Per cert, m’ha agradat molt l’escrit d’Arsèguel!
Així que volia instar-te que no deixis desatesos els teus lectors!!!
Una abraçada!
Gràcies kelius per tot. Espero seguir el teu consell.
Una abraçada!!!