Whisky asqueroso de serpientes
Era el whisky soñado. El que engulles despacio, disfrutando de la textura maltesa. El whisky que fluye en el paladar como un río caudaloso. Un whisky que huele a utopías y a placer. Un whisky con hielo que calienta el lacerado corazón. Tragos de felicidad.
Una copa para combatir los nervios acaecidos de repente cuando me quitaba el pijama. Allí siguieron todo el día, comiéndome el corazón, fluyendo por la piel, hipnotizando mis actos. Vivía para asfixiar el tiempo. Paseé por la ciudad imaginado en mi cabeza mil maneras del gran triunfo mientras re-recordaba a mis amigos, como una abuela, que el partido empezaba una hora antes. Fuera, el mundo seguía impertérrito.
Pero el whisky se convirtió en llamas. Asqueroso. Apestaba a desgracia, y los hielos lagrimaban en el líquido, convirtiendo el sabor del whiksy en asqueroso. Lo bebí en menos de lo que enrojece un semáforo.
Ya lo teníamos. Restaban cinco minutos de risa. Una miseria cruel. La emoción de mis piernas me levantaron. Era el momento del whisky. De la victoria final. De sonreír y joder amablemente. Un vaso, hielos, y de la botella fluye whisky malo, como en una cascada. Y luego. Gol allí. Y entonces. Gol aquí. 18 segundos de risa. Y todo al garete. El apetecible whisky, dulce como la miel, se transformó en whisky asqueroso y venenoso, como las serpientes.
El domingo siguiente fue una farsa innecesaria. Un sainete cervantino sin gracia alguna. Apareció la ilusión y el sueño durante minutos. Pero fue fugaz porque todo terminó como debía. No fue cruel, porque el derrotismo planeaba sobre todos.
Incluso, me atrevería a decir, buscábamos consumir la desgracia. Ganar así, de esta manera tan paupérrima, no queríamos, no queríamos. El eterno, no por su juego bello y espectacular, sino por su remontada, por su fe, por su trabajo, su deseo de triunfar. Que lo disfrutaran.
No como nosotros, estancados en mares de soberbia, vaguedad, orgullo y prepotencia. Así que queríamos masticar y digerir la derrota de aquella noche. Me refugié en la compasión de los aficionados que lloraban por descender al infierno, almacenando sus lágrimas para beber en el manantial de la amargura.
Y como siempre, la celebración. Ruidos ensordecedores de claxones ufanos en las calle oscura. Cánticos de campeón. Aparecen fanáticos de debajo de las piedras, escondidos en la tempestad. Y la noche es larga y alegre para unos, y triste para otros.
El pequeño mira desde la ventana. Estático, como un muerto, contempla el espectáculo. Llora. Siempre es duro la primera vez. Y le consuelo. Un año antes él lo disfrutaba en las calles. La cosa no dio para más. Un abrazo y vuelve a sonreír y a soñar con los angelitos. Así son.
Pasamos una noche empapada y calurosa. Precavidos, cerramos la ventana para poder dormir algo y coger un poco más despiertos el tren de primera hora del día siguiente para emprender la rutina laboral.



Jaume, com sempre incommensurable. Ara bé a mi el whisky em va senta de conya.
Una forta abraçada i ja diràs quelcom quan vinguis a Girona.
Ja suposo que el whisky et va sentar de conya!!!! m’alegro per tu!!!
Ja et diré alguna cosa quan vingui a Girona!!
Una abraçada Hassan i gràcies per ser un fidel lector
Et felicito per la descripció del ” teu dissabte “, m’hi he sentit molt identificat… a veure si vens per can figueres i prenem un whisky que ens senti més bé, fent una sobretaula de vespre d’estiu. T’animo a continuar il.lustrant-nos.
Quim, gràcies a tu!!! Per fi t’has decidit a escriure!! I gràcies per animar-me. Ja m’ha explicat ma mare que et vas fer l’heroi a Can Arxer, treient sargantanes del lavabo…
aquest estiu cauran whiskys dels bons, i l’any que bé, amb Henry, també!!
Una abraçada i records!
A ciertas personas si que nos sentó bien el whisky de esa noche… Gran artículo rantan.
Un saludo
Pasky
Hombre, querido rantan…qué alegría qué ilusión verte por aquí… has tardado pero ha valido la pena… un frase corta, pero muy reveladora…
Me consuela que algunos de mis amigos les sentó bien el whisky aquella noche… pero nosotros, ya sabes, lo dejamos madurar otro año más…
¡Espero seguírte viendo por aquí!
Un abrazo