Preguntas retóricas
¿Qué queda de lo que fuiste? ¿Dónde estás? ¿Dónde te escondes? ¿Cuál es tu refugio? ¿Acaso ha empezado una larga y lenta agonía hacia tu muerte? Te busco todos los días, anhelo abrazarte y encontrar en ti la felicidad, pero te has vuelto escurridizo y, poco a poco, parece que emprendes un viaje hacia tu fin.
¿Renacerás, algún día no muy lejano? ¿Por qué te empeñas en fustigarnos, querido fútbol? ¿Qué te hemos hecho? ¿Dónde te hemos fallado? ¿Cómo nos desprecias, si desde tu nacimiento no hemos parado de seguirte, acompañarte, estudiarte, adorarte, mimarte e idolatrarte? ¡Si sólo te hemos amado, querido fútbol! ¿O me equivoco? Y nos abandonas… ¿O te abandonamos?
¿Qué quieres? ¿Por qué te rebelas? ¿No era eso lo que soñabas? ¿Hay solución posible? ¿Es tú fin? ¿Es nuestro fin, nuestra derrota libre en esta cruzada en busca de la felicidad? ¿Qué serán los domingos sin ti? ¿Qué quedará de la vida sin ti? ¿Qué será del amor sin ti? ¿Qué motivos encontraremos para construir la barrera imaginaria de la incomprensión entre macho-hembra sin tú presencia?
¿Dónde están tus estrellas, tus sirvientes? ¿Quedan aún escogidos que dotaste con el poderoso don de pegarle al balón para hacerte bello? ¿Desprecias que los cracks de hoy amen más el dinero y el glamour antes que pelearse por acaronarte en un remoto estadio de césped enfangado?
Te congelas en Alemania, donde irremediablemente te vas deshaciendo en nada. Luchan y se ilusionan por resucitarse, pero son espejismo porque ya nada será como entonces. Agonizas en las británicas, allí donde cuenta la leyenda que naciste. Presumen de ser los mejores, pero pronto la llegada masiva de dinero te eclipsará. Serás empresa multimillonaria, regida por bándalos que quieren gobernar el mundo, pero les importas menos que un paquete de cigarrillos vacío.
Te persiguen, te encarcelan, te juzgan y te matan en Italia. En Francia sólo ruge un león, y tus compatriotas únicamente se disfrazan para ti con la azul oscuro del mar. En España, eras la estrella del planeta, la meca de los futbolistas. Pero ahora todos huyen de ti como una estampida. Los rara avis que se iban al exilio, contra su voluntad, se han convertido ahora en buscadores de sueños y tesoros en otras ligas del continente.
Jamás te has dejado ver tanto, jamás la televisión te ha seguido tanto, jamás has estado tan cerca de todos, ¡pero que aburrido es verte! Quizá has matado la imaginación de antaño, cuando la gente te imaginaba en su imaginación. Nunca jamás volverás a ser lo que un día fuiste; sinónimo de belleza, perfección, sueños y alegría. Te hemos pervertido arrojándote a otros vericuetos. Quizá es que la perversión de imágenes con que te explotamos te hace palidecer de muerte irremediablemente.
Y entonces, en tu lecho de putrefacción, cuando los lingüistas ya no te conozcan como arte, cuando los futbolistas prefieran acariciar dinero en lugar de tocar balón, cuando no seas un juego, una pasión, un fugaz instante de felicidad, un sueño y una forma de entender la vida; sólo entonces, empezaré a temblar ante la llegada inminente del final de todo.



Amigo, se aproxima el final del sufrimiento con la misma velocidad a la que a ti se te va la olla. Técnica depurada, texto emotivo. Un pero: la longitud. Tal vez inabarcable para el lector medio.
Prometo reaparecer en breve. Siento la misma emoción del debutante. Por cierto, debemos ampliar horizontes y tratar más temas. Ardo en deseos de poder escribir sobre esta España mía putrefacta. Y digo mía porque el amor es egoista y, aunque muchos no lo crean, a mí me parece que también la patria es digna de ser amada. En fin, que esto es un texto público y ahora se me está yendo a mi la olla!!! Además, mi culo todavía se resiente al teclear sentado y debo acabar un par de paginillas!!!
Quizás le pueda proponer a Xan un rediseño. Una vez que el Celta confirme su descenso estará libre.
Besos joputa!!!!!!!!!!!!