Hoy es 23 de abril. Tres días después de la famosa canción de Celtas Cortos; de los auténticos, cuando aún tenían el cantante rapado, con esa voz ronca, tan suya, tan original. Tres días después de esa canción que habla del reencuentro, los recuerdos de la infancia, del paso del tiempo, de la melancolía, de lo mucho que hemos cambiado.

Hoy es 23 de abril, celebración de la muerte de Miguel de Cervantes y Shakespeare. Hoy es el día del libro. Y también la diada de Sant Jordi, en Catalunya. Hoy es un día de sol, libros, rosas y amor. Hoy es la fiesta de los libros, la lectura, de los lugares emblemáticos de las poblaciones catalanas, las rosas, y de los enamorados.

Hoy es un día de descanso. Una tregua. Ayer noche la liga se apretó. Está al rojo vivo. Parece que todos quieren ser campeones menos el Barça. Y las cosas por detrás están que trinan. Cuando la segunda asombra en el horizonte, aparecen el estrés y los miedos. El pánico y el horror. Todos los equipos viven al límite. Cada segundo, un tiempo precioso para redimirse o condenarse. Pocos equipos deciden entregarse tan pronto.

La segunda está igual de trágica. Sólo que en ella no juegan allí Ronaldinhos, ni Raules, ni Fernandos Torres, ni Danis Alves… y los entrenadores no tienen nombre, pero si oficio y pasión. Por eso no sabemos cómo es su día a día. Todos viven en la sombra del diablo, menos el Valladolid, que ya celebra su regreso a primera por todo lo grande, después de 28 partidos sin perder. Vienen con la ilusión de no irse nunca más.

Hoy, el aficionado al balón no tiene porque mirar el periódico ni hacer cábalas sobre los puntos que se necesitan. Hoy, las calculadoras se dejan en casa. Hoy es tiempo de paz, de lectura, de pasearse por las Ramblas de Barcelona, de comprar libros y regalar rosas a las mujeres de tu vida. Hoy es un día para recrear  Hoy, el fútbol ha sido vencido por el amor y la ficción.

Hoy también es un homenaje a aquellos que aman el fútbol y la literatura. Son pequeños héroes incomprendidos, que se rompen el corazón escribiendo como Cervantes sobre deporte. Su vida es un viaje de regreso, de vuelta a casa. Su vida son viajes tras viajes, competición tras competición, hasta llegar al pupitre de casa y poder escribir y expresar lo que han visto, lo que han vivido y lo que han sentido. Son escritores que luchan por hacerse con su lector, un alma que vibre con las figuras retóricas hablando sobre las peripecias del balón y sus protagonistas.

Van aquí algunos escritores que se esfuerzan en ello: disfruten de las crónicas literarias de los periódicos. Hay para todos los gustos y para todos los deportes. Lean Dios es redondo, de Juan Villoro. Disfruten con Vázquez Montalbán, que antes de fallecer nos dejó Fútbol. Una religión en busca de un Dios. O gocen con Galdeano, y su Fútbol a sol y sombra.

Son ejemplos que demuestran que existe un género literario futbolístico-periodístico. Descansan medio olvidadas en las librerías o bibliotecas. Pero allí están, esperando que les saquemos el polvo para llevarnos por los senderos de la imaginación de la mano de esto que se llamó en su día fútbol o sobre los deportes en general, éstos que en tiempos de filósofos, ya se disputaban en la antigua Grecia. Hay libros y libros que unen armoniosamente la literatura y el deporte. Lean, lean… pasen y miren… y disfruten… que vale la pena.

Hoy es un día de libros, de rosas y amor. Ya llegará el mañana para volver a atacar con el fútbol. Mañana el fútbol volverá en todas las conversaciones, en todos los periódicos. Pero hoy el fútbol ha muerto. Hoy, las nubes escucharan las dedicatorias de escritores, las páginas de los libros que vuelan en el aire, la imaginación que navega hacia las estrellas y declaraciones de amor furtivas. 


3 Responses to “Libros, rosas y amor”  

  1. 1 Javi

    Te has regalado ya algún libro como vienes haciendo tradicionalmente? Por la mañana lo he pensado.
    Por cierto en el artículo falta algún autor/escritor amante del futbol y la literatura: Prof. Jaume Arxer, Javier Presas.
    Mira una cosa¡¡¡¡¡abrazos

  2. 2 Jaume Arxer

    Tejes, aún no me he comprado ningún libro. He estado paseando por la rambla a la hora de comer, pero estaba llenísima de gente. Esta tarde, iré con calma, porque la compra de un libro es todo un ritual!!!

  3. 3 Juanito Caminante

    Querido Duende espero que te acuerdes de tu gran amigo Juanito Caminante y me regales alguna obra de la literatura catalana, no tengo ninguna y me haría mucha ilusión. Espero que no te haya pasado nada en tu paseo por las Ramblas, pues tengo entendido que el glamur últimamente brilla por su ausencia. En fin, queridos amigos, hasta aquí otra nueva singladura de don Juanito, cuidaros y disfrutad. Tejes, me tienes abandonado en tu ciudad…

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