Hoy he visto a Apolo
No sabes lo nervioso que estaba. Mi cuerpo tiritaba solo, ni en las noches más gélidas. Tengo unas ojeras enormes. Mis ojos son esta mañana ojitos de asiático. Y encima tengo un chichón en la frente. Al saltar de la cama, he tropezado con las sábanas, ¡y me he dado de bruces contra el suelo! He gritado tan fuerte que he despertado a toda la casa. ¡Me querían matar! Si todos los despertadores funcionaran como yo…
Ayer noche vi la jugada repetida. “Una obra de arte”, según tu jefe. La vi una y otra vez. Doce segundos duró tu show. Pero yo lo haría durar toda y toda y toda una vida. Doce segundos: 60 metros recorridos con el balón pegado a los pies, 13 toques, cuatro rivales y el portero regateados antes de esa fábula que has inventado. Con doce segundos te has ganando el mundo. Y yo era feliz, también.
Hasta que, soñando en ser tú, recibí un telegrama urgente. Procedía del otro lado del charco, firmado desde un lugar horrible, que apesta a muerte. Era una carta de mi antiguo jefe. En una cuartilla decía: “Pibe, esta carta es para mi hijo, el heredero. Entrégasela urgentemente. No me falles”.
“¿No me falles? ¡Pero si nunca te he visto en persona!” Y hoy sería imposible acercarme a menos de quince mil kilómetros de ti. La carta me mató el sueño. Y mi cuerpo temblaba, se descontrolaba, y se rebelaba. Así pasé la noche. Entre cámaras, micrófonos, flashes, idolatrías… hoy no podrías ni respirar. Todo el mundo hablaría de lo que hiciste ayer. Tus compañeros sólo te hacían bromas divertidas, mientras te aplaudían alucinados.
Güiza -rival ayer- dijo que dejaras el fútbol, que ya lo habías hecho todo. Que eras fantástico. Todo el Atlético de Madrid aplaudió en el vestuario, después del entrenamiento, cuando vieron la repetición del gol. Fue un acto instantáneo. Tus compañeros y rivales del Madrid, simplemente, han alucinado. El mejor comentarista de tu país, Víctor Hugo Morales, narró tu gol, con esa forma tan argentina, tan pasional, como ya hiciera en el 86: “¡Gol del Barça! ¡Gol de Messi. Messi. El satélite del fútbol mundial. Un gol para disfrutar en España. Un gol para disfrutar en Argentina. Un gol para disfrutar en todo el mundo…!”. Las teles te han puesto esta grabación. Un regalo para ti, han dicho. Y a ti sólo se te ocurre decir que “es lindo” todo lo que han dicho sobre ti y el gol.
Encima, yo tenía que currar de ocho a ocho. “No me falles… pibe…”, ¿entiendes ahora mi noche? Pero te vi, de lejos, muy de lejos. Entre una estampida de gente. Tú tan niño, tan humilde, con tu voz frágil. No gritas porque demuestras que no hace falta para que la gente te escuche. Tanto talento que tienes, y fuera de la cancha parece que el mundo te da miedo. Sabes que tienes mucho que aprender. Eres inteligente, porque te rodeas de tu familia, que nunca te abandonarán.
Para ti es un juego. Correr con el balón en los pies, driblar a uno, a otro, a otro más - si decide cruzarte en tu camino-, volar por los aires evitando las patadas asesinas que recibes, y chutar a puerta. Disfrutas, se nota. Eres, en el terreno de juego, algo así como la música, la danza, el arte, la poesía. Lo eres todo, pero no te lo crees. Te consideras uno más del mundo. Y eres tan ingenuo.
Zeus, mi antiguo jefe, me ha ayudado un poquito. ¿Será casualidad, o ha metido mano mi antiguo jefe? Por eso, hoy, por primera vez en mi vida, te he visto en carne y hueso. En la Fira de Turismo de Barcelona. Complaciendo a tu país. Después de lo que hiciste ayer, pudiste haber renunciado al compromiso. Podrías haberte bañado en la soberbia. Pero allí estabas, apoyando a los tuyos (los argentinos sois así, tan unidos), con toda la gente incordiándote, mientras les ofrecías tu tímida sonrisa. Sé que sufres, pero sabes que es el precio que debes pagar.
Hoy, querido Apolo, te he visto. Quería leerte la carta, pero al verte, he caído del caballo. Y sé que he fallado a mi antiguo jefe. Pero no podemos controlar, a veces, la reacción de nuestro cuerpo, y menos cuando le he dicho a un compañero de curro que te había visto… ¡Y no sabía quién eras! Esto te hará sonreír, pero te juro que es verdad. ¡No te conocía!
Te leo lo que decía en la carta, con letra de niño mimado: “Querido boludo. Han pasado 20 años, 10 meses y 26 días de mi gol. El gol que años después dije que era el gol soñado, no ya marcarlo en un mundial, sino en un partido con los amigos. Pensaba que moriría sin ver alguien capaz de marcar un gol como el mío -el mejor gol del siglo pasado, dicen- y más últimamente, que estoy en lucha titánica contra mis excesos. Ya ves, te escribo desde las clínicas psiquiátricas, centros asistenciales y sanatorios. Pero, querido boludo, ayer noche me hiciste feliz. Ya no eres maradonita. Sé que no te gusta que te comparen conmigo. Que soy una leyenda y te asusto. Pero ayer me superaste. Y sólo tienes 19 años. Tú puedes cambiar otra vez nuestro país. Tú puedes cambiar el mundo. Sólo te pido una cosa: no hagas como yo, no dejes que te hagan daño. No dejes engañarte. Fíate de tu familia. Y sé tímido y humilde. Y sigue durmiendo bien, como siempre, cuando hagas más locuras como la de anoche. Querido boludo, sigue disfrutando en el campo como lo haces ahora. Sigue y seguirás haciendo disfrutar al mundo entero. Firma, Zeus”.
Espero que algún día no sólo recibas su carta, querido Apolo, sino que puedas charlar con él en la paz del Olimpo, para que te nombre caballero de la galaxia futbolística antes que sea demasiado tarde. No sé si él me matará, pero no he podido entregarte la carta.
Como comprenderás, ni me atrevo a decirle que tu gol fue mejor que el suyo. Porque tú realmente lo marcaste. Es obra tuya. Fuiste el último en empujar el balón a la red. Maradona, mi antiguo jefe, en realidad no marcó el gol del siglo pasado. Lo hizo el maldito defensa inglés.




Hay que hacer un recopilatorio de las portadas de los periódicos deportivos del día de ayer. Creo que fue un día que va a pasar a la historia del fútbol español, un gol que está dando que hablar en todos los rincones del planeta.
Quiero que a Messi le sigan llamando Messi y no Messidona o cosas por el estilo. Maradona es Maradona, y Messi es Messi, con sus 19 años, un niño muy humilde que le queda mucho por hacer todavía viendo como nos deleita cada semana con su futbol.
Muy bueno el artículo Jaume, a seguir. A ver si Messi consigue llegar al texto y leerlo.
Un abrazo del tejes
Jaume, eres un artista. Quizá podamos llamarte Jaumedona…. Tejero, cómo va por Euskalherria¿??
Gracias!! Miren, sabes que quiere decir dona en catalán? Pues quiere decir MUJER… así que me vas a llamar JAUMEMUJER??? –esta broma es mía…–, pronto caerá un “articulito” de un semifinalista de la UEFA… pronto, pronto..
Tejes, a ver si conseguimos hacernos con las portadas de los periódicos!!! Estaría bien!! con lo que me gusta a mí eso…
Como madridista que soy hasta ahora no había querido admitir ese pedazo de gol. Jaume, hay veces en la vida que uno se tiene que quitar el sombrero y decir: Chapó. Juanito Caminante desde el anonimato felicita a Messi por su golazo e invita a que se produzcan muchas hazañas parecidas en el fútbol español y mundial. En fin, queridos amigos, hasta aquí otra nueva singladura de don Juanito, cuidaros y disfrutad.