HAY VIDA DESPUÉS DEL FÚTBOL
Jerez es un pueblo hecho ciudad a base de señoritos y gitanos, del gracejo andaluz bien entendido, de la uva y sus vinos y viñedos, del tiempo, del clima y de los siglos. Luce un sol en abril que se mezcla con las nubes haciendo que las casas ribeteen sobre el cielo formas de desparpajo andaluz, de seriedad desenfada. Anticipo todo ello de la Semana Santa: siete días de costaleros y de pasos, de tradición muy española y muy del sur. Sorprende, casi asusta, el celo con el que se guardan los detalles, el pasar de los siglos comprendidos en diminutos pedacitos de folklore.
Allí, en esa aldea con alma de ciudad, me reencontré con mis amigos. Camaradas de noches universitarias sin dormir de esos de lo que uno no se quiere despedir. Pero al final te despides: un abrazo furtivo, un hasta luego, y a esperar otro momento para verlos. Antes, por suerte, cuatro días de risas y de rezos que la cámara ha inmortalizado pero para los que, por fortuna, la memoria reserva un destino mejor. Lo pasamos tan bien que a base de carcajadas matamos el tiempo a cañonazos. Y todo sin dejar de lado la piedad, la necesidad de orar a la que te empuja la pasión andaluza de esos días.
Pero, como dije, todo acaba. Un viaje hacia el norte de casi 1.000 kilómetros. Horas de asfalto portugués, de un desfilar eterno de pinares y de olivos, de áreas de servicio que nacen en un cartel anunciador y mueren como un flash a tu derecha. Y entre tanta agonía de añoranzas y perezas, el fútbol. La Liga. El Celta que tiene que ganar tras la victoria del Athletic el sábado. Y no lo hace. Mensajes traicioneros que suenan en el móvil cantando cada gol. Al final, Recreativo de Huelva, 4 - Celta de Vigo, 2. Algo malo debía de tener Andalucía. Y los de Vázquez que vuelven a la zona de descenso, y las crisis futboleras de los pobres, y las cuentas para lograr la permanencia, y el resultado que te oprime el corazón. Pero no, esta vez no. Los recuerdos son más fuertes que el presente y sonrío mientras entro en la ciudad. Hay vida más allá del fútbol, al menos mientras que tengas a tiro algún amigo de esos con los que escupes los golpes de la vida en cada chiste. Gracias, chicos, os quiero.



Javi, simplemente gracias, gracias.
Gracias, Javi. Una pena que los cañonazos tengan que ser tan largos y distantes en el espacio y el tiempo… Pero como dices la memoría homenajéa estos momentos. Ayuda mucho ese mural, pequeñito pero grandioso, que tengo colgado en la pared. Junto a la bandera de españa, todo hay que decirlo
¡Ahora ya hemos hablado todos!
Me siento raro. Me invade la nostalgia y la melancolía. A la vez, lucho por no olvidar lo bien que lo hemos pasado juntos. Y también gracias a ellas.
Ha sido como siempre: enfados, los mismos defectos, las mismas manías…
pero no sé por qué, ya estoy pensando cuándo volveré a veros.
Os veo bastante nostálgicos. Jaume espero que lo de las chicas vaya por Blanca y por mi!!!
Este verano ya sabeis que estais todos invitados a Vigo, Así que no vale ponerse así!!!
Bueno Javier lo que tengo que hacer es comentar tu artículo no??? La verdad es que me gusto mucho, pero debo decirte que ya no te puedes meter con Jaimito por eso de meter futbol con calzador!!!
Un beso a todos.
Un gran artículo Javi!! Has descrito a Jerez de la Frontera como se merece!! Me alegro que os lo hayais pasado tan bien y os espero cuando querais. La próxima en Vigo!! Un beso a todos y hasta el próximo gran encuentro.