La portada

27Mar07

Se acerca peligrosamente el cierre.¡Horror! ¡Horror! Siempre la misma inquietud, el mismo desasosiego. Todos los días del año, todos los atardeceres…

La primera página sigue en blanco. Sólo tenemos la mancheta; lo demás, en blanco. ¡Hay que mancharlo ya! ¿Qué es noticia? ¿Todos los días del año hay algo nuevo, insólito y trascendente? Si no es así, ¿lo forzamos?, ¿lo buscamos? ,¿qué destacar? y ¿cómo destacarlo? ¡Hoy no ha ocurrido nada mínimamente importante! ¡Ni simples rumores, carajo! La cabeza empieza a arder. Pide un sosiego. Borrón y cuenta nueva. No sale nada. Piensa, piensa, piensa…pero de momento, nada.

Millón y medio de personas se agarrarán a nuestra decisión tomada anoche, como súbditos sin mente, como borriquitos felices. Nuestra portada es su argumento firme para amenizar y burlarse de los conocidos durante el café matutino. Somos la Biblia futbolística… Y queremos que nos compren, queremos vender… Y si de paso influimos un poco dando argumentos válidos… Bueno, esto poco importa ya a estas alturas del juego.

Horror… Hastío… ¡El horror, el horror! ¡Arden las tinieblas, querido kurt! Sigue girando la cabeza, y nada… Entrevé algo, pero aún no ha cogido forma. Y si… No. aún no me atrevo… Pero, quizá, quién sabe… Por probar… Hay que arriesgar, chico… El maldito miedo… Y luego, piden explicaciones… Pero no puede gustar a todo el mundo…¡Piensa, piensa! ¡Oh, inspiración, ¿dónde te has metido?!

Y los jefes, mañana, que si no les gusta, que lo podría hacer mayor. Ya los veo, ahí, aflojándose la corbata, muy serios. Miradas de reojo. Críticas constructivas que las llaman ellos. Consejos, susurros que se convierten en puñales terribles. “Hay que ser más originales, más certeros, más divertidos. Antes lo hacías mejor…” Y que, me imagino yo, mi puesto peligra, y mi cuenta corriente, y la hipoteca, y el regalo del niño, y los reyes, y el chal de la mujer… Tantos gastos… malditos carajos…

Pero, ¿qué debe mostrar una portada? ¿Qué es una buena portada? ¿Cómo debe ser? ¿Quién se inventó, en literatura, las preguntas retóricas? ¿Alguien me contestará? Ser originales, que de un vistazo la gente se ría y piense, “cuánta razón tienen…” Que si debemos ser la ilusión del vivir de los amantes de este deporte… no sé, no sé… no son matemáticas, carajo…

La página en blanco. Y no hay grandes noticias… ¡Luna, luna, espera en llegar! Bueno, mañana el partido. ¿Pero, cómo hacer una portada chula, que sea arte? ¿Y si mi portada marca un nuevo estilo y gana premios importantes? Qué bonito es soñar lejos, “vivir en los pronombres”, en los altares…

Bueno, ¡basta ya! ¡Concéntrate! A manchar la portada. Un titular informativo o literario. Una frase esperanzadora o desafiante. Una única palabra. Un juego de palabras. Subjetivos o objetivos. Graciosos o trágicos. ¿Y la foto? Todo debe cuadrar en hermosa armonía y unidad. A ver, a ver… Ésta es muy típica; a ver a ver… Ésta no aporta nada; a ver a ver… ésta es graciosa; ésta, ésta. ¡No, espera! Mira ésa, qué bonita, original, irónica… Dará qué hablar..

Bueno, una cosa menos. Pero, pero… ¿Y ahora qué? ¿Qué quiere el lector? ¿A cuántos puede gustar? ¡Qué complicado es todo, por Dios! ¿Cómo es posible? ¿Cómo adivino yo si les gusta? ¿Acaso tengo algo de mago? Quizá me compre un kiosco, y empiece a charlar con la gente, a ver qué le parece, que si está bien la portada, a ver qué importancia le dan..

¿Y la competencia? ¿Qué viene haciendo últimamente? A ver, a ver… No son nada del otro mundo. Vulgares, poco creativas, diría yo. ¿Hay crisis generalizada? Y mis jefes se quejan de mí… Bueno, claro que hay que aspirar a lo máximo, pero las musas a veces desaparecen como el humo… ¿Dónde estáis queridas?

Tic tac; tic tac; tic tac; tic tac; nervios en la redacción. Corredizas. Últimas llamadas. Las máquinas de la imprenta calientan motores. Y a mí que me falta el titular… Pero con este ruido cualquiera trabaja a gusto aquí, joder y joder. Perdón, es que a veces… Y mira los jefes, de reunión en el despacho insonoro. ¡Quién pudiera!

¡Ya lo tengo! Un titular sencillo pero elocuente, firme: “¡Victoria o muerte!”. Me gusta. Es tan clásico que parece original. Hace tiempo que no se hace esto. ¿Gustará a los jefes?… ¡Yo que sé, por Dios! Por hoy ya es suficiente… ¡Ya lo tengo!, ¡ya lo tengo! Un titular sencillo pero elocuente, firme: “Victoria o muerte”. Me gusta. Les diré a los jefes: “es tan clásico que parece original”… Y si me dicen algo, esos morros que ponen, pues que la hagan ellos, ¡los listillos!

¡Adiós, querida redacción! ¡Buenas noches!

Aparece la luna. Los nervios me siguen por la oscuridad de la calle. Reflexión filosófica sobre el arte de la portada en medio del vacío, las luces lánguidas y la calle a oscuras.Ya no me convence tanto, ahora. Es simple. ¿Y si no gusta a nadie? ¿Y si baja el número de lectores? Y si me echan? ¿Y si toda mi creatividad ha muerto? ¿Y mañana? A crear otra portada… no hay tregua… “¡Cuánta imaginación necesitamos, los portadistas!”No sé, creo que me pondré enfermo…

¡Qué carajos! Me levanto feliz. Me voy al quiosco. Compro el periódico. Y hablo con el quiosquero. Es mi trabajo, y estoy orgulloso. Duro, asfixiante. Vacío y soledad. Se acerca otra vez peligrosamente el cierre. ¡Horror! ¡Horror! Siempre la misma inquietud, el mismo desasosiego.

Sólo lo puede hacer algún loco como yo que ama apasionadamente este deporte.


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