Nadie se fija en él. Claro, con barba de tres días, pelo largo, ondulado y sucio. Ropas andrajosas, y una nariz desfigurada. Casi sonarán las nueve. Al menos no hace frío en la calle. Ventisca, pero frío no. Nadie se fija en él, porque nadie tiene tiempo.

Pasos rápidos, maleta bajo el brazo y ojos aún cerrados. Nadie se fija en él porque nadie tiene treinta segundos de su importantísima vida. Nadie se detiene. Son hormigas callejeras que siempre van tarde, tarde a todos lados. Y en medio, él, sosteniendo muchas cuartillas repletas de escritos.

Y de repente observa, allá a lo lejos, una mirada altiva y alegre que desafía las horas matutinas. Una mirada que brilla, una mirada soñadora. Un chico joven que anda feliz, despacio, seguro, con unos ojos vivos que buscan, que miran lo que ocurre a su alrededor. Ojos que perciben belleza en la cotidianeidad. Parece, a pesar de su aspecto de joven empresario, otro poeta perdido en medio de la calle. Y él lo mira, y piensa que es su oportunidad. Y se decide, y se dice: “a por él”.

- Perdona, ¿tienes unos momentos?

Los ojos vivos se turban. Sí, no…sí, no… ¿qué querrá? Al final, sin darse cuenta, de su boca -mejor, de su corazón- sale un sí. “Bueno, -responde el hombre con barba de tres días- al menos encuentro a alguien que tiene algo de tiempo de su importantísima vida”. Y sin pausa, como solapando las dos frases, prosigue:

- Mira una cosa, tengo unos poemas, ¿no podrías ayudarme un poco?, no tengo ni para un café.

El joven coge los papeles medio turbado. No puede ser verdad. Le quieren vender poesía. Sin darse cuenta, saca de su bolsillo -mejor, de su corazón- unas cuantas monedas. Pero no acaba de sentirse bien. Duda. “¿Sólo vale eso la poesía?”¿Pero, que más le puede dar? Se sonroja. Pero el hombre andrajoso coge las monedas sin mirar. No hay facturas ni comisiones. Y lo que hace es darle, como quitando hierro al asunto, otra poesía.

Poesía por dinero. Poesía por cuatro chavos. Poesía por un café calentito. Es su pequeño drama. El joven no entiende su borrachera de felicidad. ¿Qué regalo es aquél? ¿Qué significa? Sus ojos vivos vuelven a brillar. Y descubren belleza en aquel hombre perdido en la calle que escribe poesía. Ya se siente cómodo. Y sonríe. Y le dice, “sabes, yo también escribo poesía”. Y piensa en enseñarle sus poemas. Pero le frena la timidez.

El poeta perdido en medio de la calle repite la afirmación del joven, como si no la hubiera escuchado bien. Luego, añade con tono un poco solemne:

-Espero que no debas vivir de ello. Esta jodida la cosa.

Y se va. Prosigue sus pasos en la calle como un poeta afamado que busca vender su arte, sus poemas perdidos, a otra alma sensible. Seguro que hay más escondidas entre la oscuridad.

Y los ojos del joven brillan aún más. Hoy se le ha presentado muy pronto el argumento para afirmar y bendecir la vida. Adormece su marcha hacia el trabajo. Y empieza a leer los poemas: hablan del amor, de la soledad, de la amada… pero no deja de pensar que le han vendido arte por cuatro chavos.

Y piensa también que aquel hombre no le ha engañado. Al menos aprovecha sus talentos, lo poco que tiene. Y se va orgulloso de lo que ha hecho. Pero decide no comentarlo mucho. Ya sabe que la gente no le entenderá. “¿Cómo que has dado dinero por tres papeles escritos?”

La belleza… la belleza está en la poesía. Y este encuentro con un alma gemela, otro poeta deambulando perdido por la calle, le sirve de musa: escribirá sobre el fútbol, sobre el arte de este deporte. Será un soneto, un soneto que cantará el gol más bello del mundo.

Se detiene ante un semáforo. Relee los poemas. No son malos. El poeta perdido en la calle, Dios sabe dónde estará, escribe sin puntos ni comas, ni tampoco titula sus textos. Ni falta que hace. firma como Duende.


2 Responses to “poetas perdidos en la calle”  

  1. 1 jmpriego

    Paso de comentar el texto. No me gusta hacerlo. Solo digo que me gusta, me gusta mucho.

  2. 2 Jaume Arxer

    Gracias Chemuqui. Ya sabes que parte del mérito es tuyo. Ya lo celebraremos. Y celebro que te guste, que te guste mucho el artículo.

Leave a Reply