El gran momento se acercaba peligrosamente. Ya sólo quedaban muy pocas horas. Sus nervios reventarían en cualquier momento. La hora “x”, cada vez estaba más cerca. Cada segundo que pasaba, era motivo suficiente para ir mordiéndose lo poco de uñas que le quedaban.


Y es que estaba en juego medio año de estudio. Montones de papeles por aprender casi de memoria. Debería demostrar mañana, por segunda vez, todo lo que sabía. Le parecía una auténtica utopía. Apenas tenía ya uñas. Necesitaba sacarse la oposición. Y así, la vida resuelta.


Miraba el reloj con nervios. “Tic, tac, tic tac…” Y él no llegaba. Ya pasaban cinco minutos de la hora prevista. Necesitaba a su chico. Jamás lo había echado tanto de menos. Necesitaba consuelo, cariño, amor. En definitiva, un poco de cariño, “de tú puedes, corazón”.


Él no tardó en llegar. No estaría más sola. Ya había estrellas en la noche oscura. Por fin, la lucha ya era cosa de dos. Él ni se atrevió a sugerir que se jugaba la Copa. Hoy no era el día. Hoy  debía estar sólo para ella y animarla. Volver a seducirla como si fuera la primera vez, aunque hubieran pasado ya seis años de aquella bomba.


Suerte que siempre están los amigos. Ellos entienden. Y, aunque no lo parezca, también saben comprender. Lo llamó justo antes de llegar a casa de su novia. Hablaron un poco de cómo les iba. Y se reían. Pero pronto sacó el tema, el motivo de la llamada.Le comentó con mucho humor que quería ver el partido de Copa, pero que ella tenía examen, que estaba nerviosa, y que iba a tranquilizarla. Que mañana tenía oposición. Había que joderse. Pero se reía. Lo decía riendo. No estaba cabreado, como otras veces. Hoy había un motivo en juego. Y serio. Hoy tocaba sólo ella. Hoy por mí, mañana por ti.


Su amigo le siguió la broma. Que si dile que se busque otra, sólo por esta noche, que si te deje en paz, que si las chicas son unas pesadas, que si son lo que no hay…que se pierden la salsa de la vida…y se rieron los dos. Mucho, mucho rato. Y rieron, como siempre. Y es que todo es divertido de cojones. Absolutamente todo, se consolaron.


Pero él le dijo que menos guasa. Que también le llegaría a él tarde o temprano. Que a todo cerdo le llega su sanmartín. Que también se perdería muchos partidos de fútbol, que ni se imaginaba cuántos. Y también los importantes. Incluso aquellos en los que vendería su alma al diablo antes que perdérselos. Porque ellas no entendían. A ellas no les va la vida, no sienten nuestra pasión. “Es así tío, te guste o no”.


Y se despidieron. Él se fue a conquistar a su chica. Y él se fue a ver si perdía el eterno rival.Y después, si todo iba como habían previsto, a dormir los dos felices.


Mientras veía el partido con su padre, le comentó esa pequeña anécdota a su madre. Ella, con 54 años en las espaldas, retrocedió en el tiempo. Y empezó a hablar con nostalgia: Cuando aún festejábamos, tu padre quería llevarme a ver un partido de fútbol. Pero no tenía suficiente dinero, así que nos sentamos en uno de los bancos de fuera del estadio. Cada vez que se escuchaban gritos, tu padre decía: “acaban de marcar un gol”. “Bendita la hora en que me metieron a mí a ver un partido de fútbol”, dijo riéndose, sin mirar a su marido, que parecía como ausente, concentrado únicamente en la pantalla del televisor.


En fin hijo, buenas noches.


3 Responses to “¿Fútbol o novia?”  

  1. 1 Javi

    A todo cerdo le llega su san martín¡¡¡¡¡¡
    ¿Qué dilema? !Futbol o novia¡
    Yo me decanto a ser posible por las dos, aunque la otra no sea una apasionada del fútbol. Les encanta que no veas el futbol solo por no dejarla sola, depués una vez has visto el partido aunque seas el hombre más romántico, nunca será sufienciente lo que hagas, y así entras en un circulo vicioso.
    Siempre quedarán esos partidos llenos de cervezas, gritos aun estando a punto de morir y con la cara hinchada y pizzas, un montón de pizzas echas por el chef chemi.
    Bss

  2. 2 Un viejo amigo

    Pues me pareció muy divertido el artículo. ¿Quién no se ha encontrado nunca con situaciones así? Es uno de los grandes dilemas de las parejas de hoy día. El fútbol puede romper relaciones…
    Pero creo que uno de tus protagonistas se equivoca diciendo que ellas no sienten pasión por el deporte rey. Hay forofas del fútbol. Y lo llevan en la sangre. Pueden llegar a ser, incluso, más apasionadas por el deporte rey que la mayoría de hombres. Fíjate en los estadios y verás tanto hombres como mujeres (y no creo que todas vayan por obligación).
    En fin, a seguir escribiendo y fomentando la reflexión, que siempre es bueno.

  3. 3 Javi Cuesta

    Complejo dilema, fácil solución. Hombre fijándonos unicamente en el lado personal de un forofo del fútbol, el dilema no existe, sino que lo q existe es el tiempo que resta para comenzar el partido. Pero viendolo desde la perspectiva de lo humano la solución es sencilla, primero es ella, después llegará lo demás. Porque sin ella lo demás se hace más pesado y la vida se pone cuesta arriba. Probadlo, experimentar y vereís que en la vida se debe dar prioridad a las personas frente a los hobbies o a las aficiones. Ella es una pesada, nunca me deja, no sé porque no le gusta el fútbol, etc; si ok xo a fin de cuentas es ella la que te ama y no tu equipo de fútbol. Además con el diálogo todo es posible y al final ella cederá, si relamente te ama y podrás ver el fútbol, y tú cederás y hareís los planes que a ella le agraden. Un abrazo a todos, y eso sí, visca el BarÇa!!

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